Hoy hablaré de mis dos
perritas maltesitas, NANA y NATI.
En el año 1996 mis tres hijos me convencieron para comprar
un perro. A ellos les gustaba el Bichón Maltés, me decían que era precioso y
blanco como la nieve, además de bonito, cariñoso y pequeño. Me convencieron
también de que ellos se encargarían de sacarlo a la calle y demás, y bla,
bla y bla. Tonto de mí, al igual que los padres que se dejan convencer
fácilmente, me decidí a comprar la hembra una vez que en la casa canina me
informaron que solían ser más cariñosas.
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Nana durmiendo dentro de un corrito de lana |
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Na.na con tres meses |
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Nana con mi hijoMiguel, cuando tenía 3 meses. |
Nana, resultó ser súper cariñosa, besucona y
lista como una ardilla, además de obediente. La verdad es que daba gusto salir con ella a
la calle porque llamaba la atención por lo lucidita y guapa que era. Una vez
paseando por la calle con ella, se acercó un señor con su perro Samoyedo, enorme al lado de
Nana, ésta le empezó a lamer el hocico al perro y a éste se le salía la baba,
la verdad es que la escena había ocurrido varias veces. El dueño del perro se
echó a reír y me dijo: Su perra debe de estar mal de la cabeza, porque….ponerse
a lamer a mi perro en el hocico… yo le conteste, pues no sé cual estará peor
porque a su perro le cae la baba, por consiguiente, a mi entender es que están
enamorados, el hombre se marchó tan rápido como una moto.
Pero…a veces, todo se trunca de repente. A la edad de 4
años, un buen día estaba yo comiendo,
cuando recibí una llamada de un conocido mío para decirme que un perro Pitt Bull
había matado a una perrita en la playa, cerca de mi casa y que había un
lío tremendo y que creía que podría ser
la mía, casi me da un telele. Salgo rápido de casa y me dirijo al lugar
distante a unos 150 metros. Allí se encontraba la policía, laceros municipales
y un montón de gente. No les voy a contar quien llevó a pasear a Nana porque
para mí carece de interés. El caso es que le pregunto a la policía y me dicen
que, efectivamente, el perro había atacado a la perrita produciéndole la muerte
instantánea sin decir ni un ¡ay! y que al Pitt Bull lo habían cogido los
laceros. El Pitt Bull era una mezcla de la raza, es decir, mestizo. La policía iba
a localizar al dueño y si lo había me lo notificarían para presentar la
denuncia. En el caso contrario, las ordenanzas dicen que pasados 20 días sin
que nadie reclamase el perro, éste pasaría a mejor vida, y, por supuesto, nadie
lo reclamó…
El disgusto que tuve fue gordo porque se les coge mucho cariño y Nana era
maravillosa. Le había puesto ese nombre por la perra de la película de dibujos
animados Peter Pan, el que la haya visto recordará que la llamaban Nana…En fin,
el disgusto de todos fue monumental.
Pasado un tiempo, y
como sentía su falta, me decidí a comprar otra (gran error mío), pues no debí
hacerlo, puesto que Nana era Nana y no puede haber otra, pero en ese momento
creí que sí y la compre. Se llama, (agárrense),
Natacha del Cortijo y Villanueva, es lo que consta en el famoso “libro o cartilla”, me hizo mucha gracia pero al final la llamamos
Nati., nació en Villanueva del Pardillo
en Madrid, el 16 de Enero de 2001.
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Nati |
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Nati, muy guapa |
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Nati en su cunita con sus muñecos |
Nati es preciosa y
también llama la atención por lo guapa y el salero refinado que tiene al andar,
parece una princesita con buenos modales, pero sólo hasta que aparece un perro
del tamaño que sea, entonces se transforma y se desgañita ladrándole, y desde
luego, como se acerque demasiado le come el hocico, y eso que es casi enana. Yo
me troncho de risa, pero eso sí, no se la puede llevar suelta nunca porque no
obedece.
Lista sí y comedora
también, buena sí, besucona no. Casi nunca hace algo que le mandes a la primera
y no se olvida nunca de pedirte el premio a cambio, todo es pillería e interés.
Ahora ya es mayor y está a punto de
cumplir 13 años, ha sufrido varias
operaciones y ahora está malita del corazón. Está tomando un tratamiento que
cuesta al mes un riñón, pero en fin….hay que cuidarlas hasta el final. Por otro
lado, también le están empezando a asomar las cataratas en los ojos. No sé lo
que durará pero ya he prometo que será
el último animal que yo tenga en casa, me va a costar otro disgusto muy grande cuando desaparezca, porque se les
quiere muchísimo, pero me niego
rotundamente a tener más. Hasta pronto amigos.