Hola Amigos¡¡¡ Volvemos
al tajo, pues esta historia poco a poco va tocando a su fin, no por ello, deja
de ser menos interesante que las anteriores.
En el
último trimestre de 1995, recibo una llamada del Jefe de Relaciones con el Exterior
de la Xunta de Galicia, diciéndome que
si me interesaría ir a dar una clase de gaita a Venezuela, concretamente, a la Hermandad Gallega de Caracas, a lo que le
contesto afirmativamente. El hombre me advierte que está buscando al profesor
más idóneo para enviarle a impartir las clases, pues me confiesa que la banda
de gaitas de la Hermandad, tiene un
nivel bastante alto, y por otro lado, el director de dicha banda fue alumno de
Castor Cachafeiro, hermano de Avelino, de”Os Soutelo de Montes”, y el
hombre no es muy amigo de aceptar a profesores… De salir tu elegido te volveré
a llamar dentro de un par de semanas máximo.
Pasados unos ocho días,
recibo la llamada de la Xunta manifestándome que me habían asignado las clases
de Venezuela. Lógicamente me entro una gran ilusión y empecé a preparar el
material para las clases. La Xunta me proporcionaba el billete y pago de las
dietas. Como siempre, la asociación a la que ibas, en este caso la Hermandad
Gallega de Caracas, me procuraba el Hotel y la manutención.
Bueno, al llegar la
hora me voy a Santiago a firmar papeles como siempre, y el Jefe me instruye en
unas cuantas cosas con las que he de tener cuidado. Al llegar al aeropuerto de
Maiquetía, me dice que de ninguna manera salga del recinto aduanero, que espere
en él que pasarán a recogerme. Para
identificarme, tenía que ponerme un cartelito colgado con mis datos y además
tenía en letras grandes Xunta de Galicia. Otra era que no fuera nunca al banco
solo, me tenía que acompañar un guardia de seguridad de la Hermandad, tampoco
me recomendó andar solo por la ciudad y, por supuesto, menos por la noche,
porque puede ser un peligro mortal. Como verán a la vista de estas
recomendaciones, me arrugue bastante.
El viaje fue estupendo,
y cuando se ve la costa y el avión sale del mar, desde luego uno se relaja. Ya
en Maiquetía, me fui a buscar la maleta, y sorprendentemente, fue la última en
salir. Yo estaba desesperado y me encontraba solo, pues la gente casi había
salido toda y allí no aparecía nadie de la Hermandad. Al fin aparece un hombre que me pregunta mi nombre y
que es el Jefe de seguridad. Gracias a Dios, creí que tenía que dormir aquí. Me
lleva a Maripérez y quedo alucinado de lo que tal tienen allí. La Hermandad
Gallega es enorme de grande, desde un colegio, un teatro, pistas, una piscina
impresionante, guarderías, salón para juegos, una cafetería y un restaurante….y
lo que se me olvidará. Me hospedan en un
hotel muy bueno en el centro de Caracas y, para ir a la Hermandad es
obligatorio coger un taxi, con un distintivo, no me acuerdo ahora de qué color,
pues los otros, parece ser que no eran de fiar, siento enormemente tener que
decir que Venezuela, es un país hermoso
y con una gente admirable, es otro
mundo, y es otro mundo por sus políticos, porque gobiernan mal y existe una
corrupción disparada. Consienten todas las atrocidades de la delincuencia para
tener al pueblo en sus casas. No sé si ahora la policía estará más
concienciada, pero en 1995, incluso,
estaba implicada en algunas mafias. Bueno, a lo que iba. Al día siguiente, me
dirijo en taxi a la Entidad, y en el
camino nos cayó una tormenta torrencial,
los relámpagos nos caían en los pies,
por lo que el taxi tuvo que aparcar hasta que paró de llover, imposible seguir. Yo flipado.
Una vez en la Hermandad
Gallega, me reciben unos directivos, el director de la banda de gaitas, un
hombre mayor, por cierto, y luego me
saludó el presidente. Me enseñaron todo el complejo, y la verdad, quedé alucinado.
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Entrada principal de la Hermandad Gallega |
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Patio con jardincito de la Hermandad |
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Salones recreativos |
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Piscina |
Esa misma tarde conocí
a los alumnos, chicos y chicas, tenían distintas
edades y también distintos niveles de aprendizaje. Organicé los grupos por
nivel, a los componentes de la banda les mande interpretar alguna obra para oír
yo. Así lo hicieron. Me di perfecta cuenta que el nivel que tenían era medio. Observé que su director estaba
sentado, muy atento a lo que yo hacía y decía, pero permaneció siempre callado, y por supuesto,
asistía a todas las clases que impartí
Un buen día me dicen
los directivos que me van a llevar a un pueblecito que dista de Caracas creo
que 24 km. Y se llama “El Junquito”, el
motivo es que tiene un mercado fantástico y los negocios pertenecían a muchos
gallegos. Les dije que antes tenía que ir al banco a sacar un poco de dinero.
Se me ofreció uno para acompañarme con su todoterreno que aparcó sin dudarlo
delante de la puerta del banco, no extraña que dentro hubiera un policía con
una metralleta, la verdad es que fuera, apoyados en la pared había unas caras
que no ofrecían confianza. Nos metimos en el carro (como dicen ellos) y
regresamos a la Hermandad. Al llegar y pasear por el mercado de el
Junquito, te ofrecían la prueba de todo, charcutería, queserías, verduras, fruterías,
panaderías, carnicerías, tiendas de ropa etc., si les hacías caso salías
comido. Recuerdo que enfrente de los negocios había un restaurante con un
mariachi interpretando las mañanitas….En fin. Disfruté mucho aquel día.
Días más tarde me llevaron a visitar Valle Fresco, un Club de
montaña enorme propiedad de la Hermandad,
que utilizan para hacer eventos, romerías familiares, comidas, meriendas, y
como no podía faltar, celebran el Magosto popular o “fiesta de la castaña” que
traen directamente de Galicia. Deporte, dispone de varias pistas, pero lo que me sorprendió fue una iglesia
pequeñita pero preciosa que se había llevado piedra a piedra desde Galicia, y que se llama Santiago apóstol. Valle Fresco
está en el Estado de Miranda, y a unos cuarenta
minutos de Caracas y su vegetación es como si estuvieras en la selva, precioso,
precioso.
También me llevaron a
la Colonia Tovar, situada en la cordillera de la Costa a unos 1800 metros sobre
el nivel del mar en el Estado de Aragua. Sus habitantes, por lo menos los
primeros, proceden del estado independiente de Baden, situado entre Francia y
Alemania, después se incorporó a este
último. Pues bien, unas trescientas y pico de personas entre hombres y mujeres
embarcaron hacia las tierras de Venezuela hasta fundar dicha colonia en 1843.
Se caracteriza por mantener la huella cultural
de su origen. Sus casas, sus habitantes rubios. Su economía es la agricultura y
el turismo, aunque al principio también cosechaba café. Da la impresión total
de estar en un pueblo alemán. Me encantó, salí viendo estrellitas porque no me
lo creía. Preciosa tierra la venezolana.
En fin. Volviendo a mi
trabajo y casi al final de las clases, el director de la banda (que debía
estar aprendiendo como podía las obras que yo enseñaba), se me acercó flauta en
mano pidiéndome por favor que le enseñara unas posturas que no era capaz de
aprender, y por tanto, no era capaz de tocar la obra bien. Tras aplazar las
clases un día y dedicarme exclusivamente a él, logre corregirle todas las
obras, por lo que el hombre me estrechó la mano y me dijo que estaba
contentísimo conmigo y que le había demostrado que era un buen profesor, y que solo en quince días había conseguido adelantar muchísimo a los
tres niveles existentes. En cuanto a la banda me los había ganado a todos, y me
confesó que los chicos y chicas estaban muy contentos de tener un profesor que hablaba
menos que otros y enseñaba más, por lo que me querían muchísimo. Se lo agradecí
y le invité a que se uniera al grupo para tocar con ellos en la despedida y así
lo hizo. Bueno. Objetivo conseguido. Me hicieron una sonada despedida y muchos
se emocionaron, sobre todo las muchachas que eran un encanto. Por supuesto yo
también me emocioné, pues piensas que nunca más volverás a ver a esas personas,
que existen y que tienen una vida más o menos igual que la tuya, pero te está
negado volver a verlas. Es la vida….
Si os parece bien, hoy nos quedaremos aquí. Me voy a dar un paseíto con mi mujer por la ciudad
aprovechando el buen tiempo. Hasta pronto amigos.