AQUELLOS QUE ME SIGUEN

martes, 17 de septiembre de 2013

MI AFICIÓN A LA GAITA Y AL FOLCLORE GALLEGO. PARTE 9, FINAL




Hola amigos: Con esta entrada remato la historia de mi relación con el folclore, vivencias y viajes durante cuarenta y tres años. Pido disculpas por haberlo hecho un poco largo pero no veía la forma de hacerlo más abreviado. Gracias.  

El último viaje que hice promocionado por la Xunta de Galicia  fue a Venezuela en el año 1998, a Venezuela otra vez. Quien me lo iba a decir, y en esta ocasión,  nada más y nada menos que  a Puerto Ordaz (Guayana). Fue un viaje para recordar toda la vida.
Al llegar al Aeropuerto de Maiquetía, tuve que esperar cuatro horas para enlazar con el avión que me llevaría a mi destino, nada menos que dos horas de vuelo. En mi espera, me vino a acompañar un amigo que había hecho en el viaje anterior, y que era el padre de un alumno. Nos fuimos a la cafetería, nos sentamos, pedimos unas bebidas y nos pusimos a charlar.
Al llegar a Puerto Ordaz con agotamiento, me dio la vida que me estaba esperando un directivo de la Hermandad Gallega, era de Lalín - Pontevedra, y se llamaba Luís. Este señor me ayudo y facilitó todos los trámites del aeropuerto, y fue con quien tuve más contacto en los quince días que estuve en la Guayana, demostró ser un hombre buenísimo y servicial.  Al llegar a la Hermandad, me estaban esperando el resto de los directivos y el presidente, cenaron conmigo en una mesa del restaurante de la entidad. Eso sí, lo primero que hice fue correr y ponerme debajo del aparato del aire acondicionado y así poder refrescarme. El  calor que hacía  era sofocante, ellos se reían.  Charlamos distendidamente de las cosas de Galicia y de P.Ordaz. En fin, de toda la problemática de inseguridad que tenía Venezuela, y como no podía ser menos, también hablamos de cómo se iban a desarrollar las clases.
Tengo que decir que también llegó al aeropuerto una chica que, curiosamente,  también era de Lalín, se llamaba Beatriz,  enviada por la Xunta de Galicia para impartir un curso de  gallego en la Hermandad, por un tiempo de 30 días. Era más joven que yo y muy simpática, tenía buen carácter y era muy habladora,  menos mal, me dije a mi mismo, por lo menos no me aburriré.
Al día siguiente, me presentaron a los alumnos y empezamos las clases,  tuve que seleccionar tres grupos o niveles incluida la banda de gaitas. La verdad es que no dejaron que me aburriera.



Por las mañanas, como estaba libre me bañaba en la piscina de la Hermandad. Un día que estaba bañándome con unos cuantos alumnos, cayó una tormenta con aparato eléctrico que me asustó enormemente pues los rayos casi nos caían en la piscina, por lo que mande salir a todos del agua por miedo a que pudiera caer uno y dejarnos fritos a todos, el calor seguía siendo asfixiante.
Pasados unos días, Luís nos dice a Beatriz y a mí que para el sábado nos iba a llevar  de excursión y que duraría dos días, es decir, hasta el domingo por la tarde,  el viaje iba a ser largo hasta la frontera con Brasil, para ello, tendríamos que cruzar un poco la selva amazónica venezolana y la Gran Sabana, por lo que nos recomendó a mí y a la chica la vestimenta apropiada que debíamos de llevar,  también vendas, desinfectantes, esparadrapo, gafas de sol y sombrero, como solía decir el, por si acaso…Conocedor de la movida en la selva sabía de sobra lo que había que llevar,  además tenía que ir a su gasolinera y así saludaría a su hermano. Aparte tenía una  empresa de recambios en Puerto Ordaz..
Llegado el sábado salimos por la mañana temprano. El viaje lo desarrollamos en una camioneta de lujo creo que de la marca Dodge, tenía caja para carga y seis plazas estupendas para viajeros. Ya de camino, fuimos observando pueblos, y paisajes que él nos iba explicando. Nos enseñó el río Caroní  y el Orinoco, eran enormes. Poco a poco nos adentramos en la Gran Sabana, sus llanuras eran inmensas pero también divisábamos alguna cascada preciosa, valles enormes, los famosos Tepuys (mesetas abruptas de paredes verticales y cumbres planas),  y algún pueblecito con casitas redondas y techos de paja terminados en punta.  Lentamente el paisaje iba cambiando, solamente de pensar que estábamos  cruzando la Gran Sabana nos hacía flipar. Beatriz me decía que tenía un poco de miedo y yo le contestaba – Tranquila, que está contigo Superman,  y nos echábamos a reír los tres.

Impresionante Tepuy-Gran Sabana

Una parada para echar gasolina. Observando el carro (como llaman ellos al automóvil) nos dimos cuenta que Luís llevaba un revólver y un machete metido en una bolsa de plástico blanca que colgaba del   brazo de las luces situado en el salpicadero del auto, por supuesto le preguntamos el motivo de llevar un arma,  a lo que nos contestó que por si acaso, que como ya habíamos comentado, la seguridad en este país es poca. Bueno, lo entendimos, gracias a Dios no hizo ninguna falta. Llegó la hora de comer y lo hicimos en un pueblecito de cuatro casitas,  en un chiringuito con un toldo y una terraza; allí nos comimos unos filetes de bovino con patatas fritas,  (ya no sé más)  y me refiero a la carne, solo sé que  estábamos tan fritos como la carne  por culpa de una maldita temperatura  bochornosa de cerca de 40 grados y que atraía a los  mosquitos por doquier, por lo que no nos quedó más remedio que salir a toda prisa.  
Continuamos el camino hasta que hicimos un alto para ver la “Quebrada de Jaspe” Qué pasada!!! El agua de la cascada se veía totalmente roja debido a la piedra de ese color el “Jaspe”, claro. Antes de acceder a las cataratas, nos paró la policía preguntándonos que íbamos a hacer allí, parece ser que mantenían una vigilancia todo el día porque la gente suele ir a romper piedra para luego venderla y está prohibido por ser un Parque Nacional, desde luego, fue una gracia de Dios concedernos ver esas  maravillas de la naturaleza, quedamos totalmente impresionados.

Quebrada de Jaspe

Poco a poco veíamos cada vez más cerca la selva amazónica, penetramos en ella siguiendo la carretera, pasados 45 minutos Luis nos dijo que íbamos a parar en la cuneta para oír a los pájaros y a los monos y los veríamos saltar entre los árboles altísimos que daban sin remedio una penumbra en el interior de la selva.   Se hizo el silencio y no oíamos nada que no fueran los pájaros en la lejanía. Extasiados mirando hacia arriba  tratando de ver y oír a los monos, Luís  nos dice que seguro que ellos nos están viendo a nosotros. Entonces sacó de la cintura su revólver y nos mandó apartar un poco; nos dijo, atentos y efectuó un disparo al aire que casi hizo que se nos cayeran  los pantalones; en ese momento, vimos a  los monos y a la madre que los parió  saltando por los árboles y gritando alocadamente, permanecieron así durante unos minutos hasta que se callaron de nuevo.

Tepuy y amazonas al fondo

Tragando kilómetros por la carretera de una selva amazónica impenetrable y oscura, llegamos a una explanada enorme con un asentamiento de edificaciones sencillas, también había una gasolinera, paramos y nos dijo que era la suya y la de su hermano,   nos lo presentó más tarde. Esperamos a que terminaran de hablar o arreglar sus cosas, nos despedimos y seguimos viaje.
Al poco tiempo nos dijo que estábamos llegando a El Dorado, un pueblo que había sido fundado por un general y en el cual se hallaba la prisión de más seguridad de Venezuela, la verdad que  no le recomiendo a nadie ir solito y parar en ese pueblo, a Beatríz y a mí no nos daba mucha confianza, era nuestra impresión. El Dorado era  una pequeña ciudad de edificaciones bajas, de poca altura, muy sencillo y la pintura de las casas estaba bastante deteriorada (Hablo de 1998). Había mucha gente en sus  calles estrechas, con los carros aparcados subidos hasta la mitad en las aceras,  casi no se podía circular con un coche. La explicación que Luís nos dio  es que había muchos buscadores de oro y diamantes, que cerca de allí pasaba un río que tenía  el metal, por supuesto estaban  en la selva para lo que abrían una pista con excavadoras hasta llegar al río para establecerse, cuando encontraban algo de oro venían al pueblo para aprovisionarse y se lo gastaban todo en juergas, bebidas y……en lo  que cayera, ese era el motivo por lo que siempre estaban en la pobreza, por lo menos la mayoría, aunque algunos podían destacar, no todos tenían la suerte de encontrar el metal y piedras precioso. En fin, una vida aventurera que te podía durar dos días, seis meses, un año o lo que Dios quisiera, y total para nada.
Nos llevó al río que pasaba por el pueblo, era bastante ancho y en el medio había  una isla, esa era la prisión, sin murallas ni muros, pero sí unas rejas imaginamos que electrificadas. El Estado controlaba  el interior con la policía, puestos de vigilancia, imagino que serían barracones donde habitaban los presos.  El motivo de que no se fugaran es que el río a ambos lados estaba infestado de peces, digamos carnívoros, es decir,  como las pirañas, así que,  el que intentara fugarse no tenía otro camino que el río y nadando, un río sin  corriente y por tanto estancado,  la única suerte era  morir  comido por  dichos peces a los que el Estado cuidaba convenientemente para que permanecieran allí. Las barcas de transporte estaban en tierra firme custodiadas por la policía con metralleta que además vigilaba el rio. Guauuu!!

Plaza principal de El Dorado

Seguimos el viaje por la carretera principal charlando y disfrutando de todo el paisaje que veíamos, después de dos horas más de viaje llegamos a Santa Elena, un pueblo también pequeño y  fronterizo con Brasil. Paramos en un Hotelito y pedimos tres habitaciones y nos quedamos en el restaurante para cenar, cansados y agotados, nos fuimos todos a meter en el sobre porque al día siguiente teníamos que madrugar

Santa Elena

Fontera de Venezuela con Brasil. Un servidor estuvo ahí

Por fin llegamos a la frontera por Pacaraima,  el primer pueblo de Brasil, estuvimos un rato visitándolo y nos dimos la vuelta. Fue una gran satisfacción haber llegado  y estado en Brasil. Fin del viaje de ida, claro. Pero no nos quedó más remedio que iniciar el de vuelta a Puerto Ordaz, así que, nos pusimos manos a la obra
No paramos hasta su gasolinera, llenó el depósito, y en compañía del hermano nos fuimos a comer. En el transcurso del viaje y cruzando la selva amazónica, paramos en un pueblecito pequeño, quería presentarnos a dos gallegos que vivían en el con sus respectivas parejas, las dos nativas criollas y mucho más jóvenes que ellos que rondaban los 75 años y ellas unos 40. Eran felices y no había más que hablar, por eso vivían en la selva. Mi otro yo, el yo que tenemos todos dentro me decía – Dios mío, a donde se vinieron a vivir estos gallegos, pero en fin…cada uno….Seguimos viaje e hicimos dos paradas en la selva, precisamente en esas pistas de las que os hablaba antes, abiertas por las excavadoras para los buscadores de oro, nuestro anfitrión salió con su revolver en la mano y nos introducimos por dicha pista unos 40 metros con el objeto de oír la variedad de pájaros y animales que emitían los múltiples sonidos. Luego nos dijo que el motivo de llevar el revolver era por si pudiera aparecer algún animal salvaje o animal humano, en la selva nunca se sabe


Pasadas unas horas  y cruzada la parte que correspondía de selva, salimos de lleno a la Gran Sabana para llegar en poco tiempo  a un pueblo indígena con las casitas redondas y tejados de paja, casi igual al  que vimos a la ida. Paramos un ratito para estirar las piernas y entramos en una pequeña  cafetería a tomarnos unos refrescos. Seguimos hasta llegar a unas cataratas que eran relativamente pequeñas pero preciosas, sacamos fotos y otro recuerdo que llevamos Beatriz  y yo fueron los mosquitos. Eran insignificantes, pequeños y negros, nos martirizaron la cara y los brazos. En fin… poco a poco el día se fue convirtiendo en atardecer y  fuimos llegando a Puerto Ordaz. 

Esta es la cafeteria de la Hermandad, en esas mesas se sentaba un servidor. A la derecha está el comedor y arriba las oficinas y salones.  Fuera un gran espacio para eventos y la piscina-

Con algunos de mis alumnos

Al día siguiente, lunes continué las clases que con la colaboración e interés de los alumnos se fueron desarrollando satisfactoriamente.

Para el viernes tenían preparada una fiesta en mi honor dado que las clases estaban rematando, prepararon la gran terraza para la celebración, Llegado el día, el espacio se iba llenando de gente, sobre las 13,30 horas llegó una furgoneta con el cáterin preparado y después de comer empezó a tocar una orquesta hasta el atardecer. Aquello fue un desparrame por lo que yo me sentía feliz y satisfecho por haber hecho bien mi trabajo, porque los alumnos habían aprendido y por toda aquella gente de mi tierra que por avatares de la vida,   un día  tuvieron que irse para Venezuela a buscarse la vida, unos triunfaron y otros menos. Yo les miraba y pensaba que nunca más les volvería a ver…pero en fin era la vida así, el caso es haber hecho las cosas lo mejor posible. Y para terminar, solamente decir que solo siento gratitud y admiración por ellos. A todos, muchas gracias.

Espero que os haya gustado esta mi historia folclórica. Ahora,  en la actualidad, solo ensayo con mi compañero Manolo y una vez al año toco con sus hijos, (con los míos es imposible al hallarse fuera de Galicia),  en la famosa comida tradicional que ofrece. La cuestión es que al no ensayar se van perdiendo facultades, pero únicamente se trata de meterse en el recuerdo que un día fue realidad. Hasta pronto  amigos.  

jueves, 12 de septiembre de 2013

MI AFICION POR LA GAITA Y EL FOLCLORE GALLEGO. PARTE 8


Hola amigos!!! .

Uno de los tres últimos viajes que hice promocionado por la Xunta de Galicia fue a Las Palmas de  Gran Canaria, extraordinario viaje, así como la gente que conocí, alumnos,  directivos, desarrollo de las clases más relajadas al tener menos alumnos, solo me hizo falta hacer dos grupos incluida la banda. Su paisaje interesante, playas, por ejemplo, Las Canteras, me la recorrí toda a pie, ida y vuelta, llegando incluso hasta el  Auditorio Alfredo Kraus. Tuve la  oportunidad de volver en siete ocasiones más, pero formando parte de otro colectivo no folclórico, pero es otra historia  que algún día es posible que os cuente.
 
Puerto deportivo de Las Palmas de Gran Canaria

Las Palmas de Gran Canaria
 

Buena despedida me hicieron, hasta me llevaron un grupo canario para deleitar a todos con sus cantos. Unas personas extraordinarias. 
 
 
 
Otro,  a Palma de Mallorca, también al Centro Gallego ubicado en Can pastilla. Me gustó mucho su situación  cerca  de la playa, por lo que me permitió disfrutar de ella  puesto que las clases empezaban a partir de las 7 de la tarde y terminaba a las 10 de la noche. El paseo de la Playa de Can pastilla, es precioso,  tiene chiringuitos, cafeterías ya más serias, restaurantes, cervecerías y apartamentos, y es de una  extensión enorme digna de recorrerla a pie y disfrutar del momento.  
 
 
Can pastilla vista aerea

Palma de Mallorca

                                                         Distintas vistas de Palma de Mallorca
Tuve unos alumnos excelentes, interesadísimos por aprender, y desde luego, me demostraron mucho cariño, incluso, como despedida, me llevaron a conocer pueblos situados en la parte oeste de Mallorca, tales como Sóller, muy bonito, turístico  y con un puerto deportivo precioso. Pollença, un pueblo que me dejó fascinado por su arquitectura medieval, te trasladaba a esa época, una verdadera maravilla que además estaba en fiestas y no cabía un alma.   Alcudia, situada en el norte de la isla, poseedora de unas playas extraordinarias, tranquilidad absoluta y unos hoteles fenomenales. En fin, tanto las baleares como las canarias  para mí son todas ellas unas islas afortunadas, en hermosura y temperatura.


Mallorca

Hoy nos quedamos aquí. Mi pretensión era rematar con este post estos tres últimos viajes,  pero me resultaba tremendamente largo, por lo que no tuve más remedio que hacer otro post para relatar mi   alucinante viaje y aventura final. Hasta pronto amigos.

 

   

sábado, 31 de agosto de 2013

MI AFICIÓN POR LA GAITA Y EL FOLCLORE GALLEGO. PARTE 7


 

Hola Amigos¡¡¡ Volvemos al tajo, pues esta historia poco a poco va tocando a su fin, no por ello, deja de ser menos interesante que las anteriores.

 En  el último trimestre de 1995, recibo una llamada del Jefe de Relaciones con el Exterior de la Xunta de Galicia, diciéndome  que si me interesaría ir a dar una clase de gaita a Venezuela, concretamente,  a la Hermandad Gallega de Caracas, a lo que le contesto afirmativamente. El hombre me advierte que está buscando al profesor más idóneo para enviarle a impartir las clases, pues me confiesa que la banda de gaitas de la Hermandad,  tiene un nivel bastante alto, y por otro lado, el director de dicha banda fue alumno de Castor Cachafeiro, hermano de Avelino, de”Os Soutelo de Montes”,   y el hombre no es muy amigo de aceptar a profesores… De salir tu elegido te volveré a llamar dentro de un par de semanas máximo.

Pasados unos ocho días, recibo la llamada de la Xunta manifestándome que me habían asignado las clases de Venezuela. Lógicamente me entro una gran ilusión y empecé a preparar el material para las clases. La Xunta me proporcionaba el billete y pago de las dietas. Como siempre, la asociación a la que ibas, en este caso la Hermandad Gallega de Caracas, me procuraba el Hotel y la manutención.

Bueno, al llegar la hora me voy a Santiago a firmar papeles como siempre, y el Jefe me instruye en unas cuantas cosas con las que he de tener cuidado. Al llegar al aeropuerto de Maiquetía, me dice que de ninguna manera salga del recinto aduanero, que espere en él que pasarán a  recogerme. Para identificarme, tenía que ponerme un cartelito colgado con mis datos y además tenía en letras grandes Xunta de Galicia. Otra era que no fuera nunca al banco solo, me tenía que acompañar un guardia de seguridad de la Hermandad, tampoco me recomendó andar solo por la ciudad y, por supuesto, menos por la noche, porque puede ser un peligro mortal. Como verán a la vista de estas recomendaciones, me arrugue  bastante.

El viaje fue estupendo, y cuando se ve la costa y el avión sale del mar, desde luego uno se relaja. Ya en Maiquetía, me fui a buscar la maleta, y sorprendentemente, fue la última en salir. Yo estaba desesperado y me encontraba solo, pues la gente casi había salido toda y allí no aparecía nadie de la Hermandad. Al fin  aparece un hombre que me pregunta mi nombre y que es el Jefe de seguridad. Gracias a Dios, creí que tenía que dormir aquí. Me lleva a Maripérez y quedo alucinado de lo que tal tienen allí. La Hermandad Gallega es enorme de grande, desde un colegio, un teatro, pistas, una piscina impresionante, guarderías, salón para juegos, una cafetería y un restaurante….y lo que se me olvidará. Me hospedan  en un hotel muy bueno en el centro de Caracas y, para ir a la Hermandad es obligatorio coger un taxi, con un distintivo, no me acuerdo ahora de qué color, pues los otros, parece ser que no eran de fiar, siento enormemente tener que decir que Venezuela, es un  país hermoso y con una gente admirable,  es otro mundo, y es otro mundo por sus políticos, porque gobiernan mal y existe una corrupción disparada. Consienten todas las atrocidades de la delincuencia para tener al pueblo en sus casas. No sé si ahora la policía estará más concienciada, pero en 1995,  incluso, estaba implicada en algunas mafias. Bueno, a lo que iba. Al día siguiente, me dirijo en taxi a la Entidad,  y en el camino nos cayó  una tormenta torrencial, los relámpagos  nos caían en los pies, por lo que el taxi tuvo que aparcar hasta que paró  de llover, imposible seguir. Yo flipado.

Una vez en la Hermandad Gallega, me reciben unos directivos, el director de la banda de gaitas, un hombre mayor, por cierto, y  luego me saludó el presidente. Me enseñaron todo el complejo,  y la verdad,  quedé alucinado.
  
Entrada principal de la Hermandad Gallega


Patio con jardincito de la Hermandad

Salones recreativos

Piscina
Esa misma tarde conocí a los alumnos, chicos y chicas,  tenían distintas edades y también distintos niveles de aprendizaje. Organicé los grupos por nivel, a los componentes de la banda les mande interpretar alguna obra para oír yo. Así lo hicieron. Me di perfecta cuenta que el nivel que tenían  era medio. Observé que su director estaba sentado, muy atento a lo que yo hacía y decía, pero  permaneció siempre callado, y por supuesto, asistía a todas las clases que impartí

Un buen día me dicen los directivos que me van a llevar a un pueblecito que dista de Caracas creo que 24  km. Y se llama “El Junquito”, el motivo es que tiene un mercado fantástico y los negocios pertenecían a muchos gallegos. Les dije que antes tenía que ir al banco a sacar un poco de dinero. Se me ofreció uno para acompañarme con su todoterreno que aparcó sin dudarlo delante de la puerta del banco, no extraña que dentro hubiera un policía con una metralleta, la verdad es que fuera, apoyados en la pared había unas caras que no ofrecían confianza. Nos metimos en el carro (como dicen ellos) y regresamos a la Hermandad. Al llegar y pasear por el mercado  de  el Junquito, te ofrecían la prueba de todo, charcutería, queserías, verduras, fruterías, panaderías, carnicerías, tiendas de ropa etc., si les hacías caso salías comido. Recuerdo que enfrente de los negocios había un restaurante con un mariachi interpretando las mañanitas….En fin. Disfruté mucho aquel día.

Días más tarde  me llevaron a visitar Valle Fresco, un Club de montaña enorme  propiedad de la Hermandad, que utilizan para hacer eventos, romerías familiares, comidas, meriendas, y como no podía faltar, celebran el Magosto popular o “fiesta de la castaña” que traen directamente de Galicia. Deporte, dispone de varias pistas, pero  lo que me sorprendió fue una iglesia pequeñita pero preciosa que se había llevado piedra a piedra desde Galicia,  y que se llama Santiago apóstol. Valle Fresco está en el Estado de Miranda, y a unos  cuarenta minutos de Caracas y su vegetación es como si estuvieras en la selva, precioso, precioso.
     

También me llevaron a la Colonia Tovar, situada en la cordillera de la Costa a unos 1800 metros sobre el nivel del mar en el Estado de Aragua. Sus habitantes, por lo menos los primeros, proceden del estado independiente de Baden, situado entre Francia y Alemania, después se incorporó a  este último. Pues bien, unas trescientas y pico de personas entre hombres y mujeres embarcaron hacia las tierras de Venezuela hasta fundar dicha colonia en 1843. Se caracteriza por mantener la huella  cultural de su origen. Sus casas, sus habitantes rubios. Su economía es la agricultura y el turismo, aunque al principio también cosechaba café. Da la impresión total de estar en un pueblo alemán. Me encantó, salí viendo estrellitas porque no me lo creía. Preciosa tierra la venezolana.
    

En fin. Volviendo a mi trabajo  y casi al final de las  clases, el director de la banda (que debía estar aprendiendo como podía las obras que yo enseñaba), se me acercó flauta en mano pidiéndome por favor que le enseñara unas posturas que no era capaz de aprender, y por tanto, no era capaz de tocar la obra bien. Tras aplazar las clases un día y dedicarme exclusivamente a él, logre corregirle todas las obras, por lo que el hombre me estrechó la mano y me dijo que estaba contentísimo conmigo y que le había demostrado que era un  buen profesor, y que solo en quince días  había conseguido adelantar muchísimo a los tres niveles existentes. En cuanto a la banda me los había ganado a todos, y me confesó que los chicos y chicas estaban muy contentos de tener un profesor que hablaba menos que otros y enseñaba más, por lo que me querían muchísimo. Se lo agradecí y le invité a que se uniera al grupo para tocar con ellos en la despedida y así lo hizo. Bueno. Objetivo conseguido. Me hicieron una sonada despedida y muchos se emocionaron, sobre todo las muchachas que eran un encanto. Por supuesto yo también me emocioné, pues piensas que nunca más volverás a ver a esas personas, que existen y que tienen una vida más o menos igual que la tuya, pero te está negado volver a verlas. Es la vida….








  
   Os cuelgo este vídeo en el que aparecemos Manolo Ambite y un servidor en la comida tradicional que celebra en su finca y que siempre me invita. Prácticamente es la única vez que tocamos al año.


Si os parece bien,  hoy nos quedaremos aquí.  Me voy a dar un  paseíto con mi mujer por la ciudad aprovechando el buen tiempo. Hasta pronto amigos.

jueves, 22 de agosto de 2013

MI AFICION POR LA GAITA Y EL FOLCLORE GALLEGO. PART 6




Hola amigos!!! Aquí estoy de nuevo para seguir contando mis vivencias en el folclore. Deciros que hoy comienzo con un video que nos grabaron en la Televisión de Galicia, el motivo lo explico abajo. Por serme imposible, (no sé por que) insertarlo al final que es donde debería ir. Mi creencia es que aquí me falla algo. Disculpad.

Alternando con la vida folclórica dediqué muchísimas horas a dar clases de gaita en colegios, sociedades, centros sociales y culturales de la provincia de A Coruña, tales como el Colegio Karbo de A Coruña, Centro Social de Vilaboa, de Almeiras, de Tarrío, de O´Castelo, Asociación Celas de Peiro, Universidad Laboral Crucero Baleares, en los Servicios Múltiples.Todos estos centros nombrados hasta ahora, pertenecen al Ayuntamiento de Culleredo. En la Asociación Santa María de Torás, perteneciente al Ayuntamiento de Laracha y, por último, en la Asociación Folliñas, del Ayuntamiento de Oleiros.

En total quemé 30 años. Por supuesto, pasaron varias generaciones, pues de darle clases a los padres, pasé a darle a los hijos, y aunque no todos los alumnos que tuve fueron buenos, sí saque algún gaiter@ que valió la pena. Pero todo esto quema mucho, mucha lucha y a veces, ves que la cosa no va bien por falta de interés de unos, y por falta de facultades otros, aun teniendo conocimientos musicales. En la Asociación “Folliñas” de Oleiros, estuve 20 años. En ese tiempo conocí a personas extraordinarias, interesadísimas por el folclore, hice algún amigo que , a pesar de ser ya mayor para aprender, lo intentó y lo consiguió. Más tarde, cuando a él le era imposible asistir por tener que dedicarle más tiempo a su empresa, me mandó a su hija, que vino encantada, aprendió a tocar, y entre los más adelantados hicieron un grupo de gaitas para la Asociación. Bueno, el grupo de gaitas lo tuvieron al año de empezar a darles clases, lo que ocurrió es que fueron cambiando los componentes por generación.
Un servidor tocando con el sistema de pechado o mano cerrado, es decir, a medio agujero, más antiguo que el sistema actual. 
 
 
Un buen día, me llaman por teléfono de la Xunta de Galicia para hablar de un asunto relacionado con las clases de gaita en el exterior, pero tenía que acercarme a Santiago para hablar con el Jefe. Bien, me voy a la Xunta, concretamente a la Casa de la Parra, y de la reunión saqué en conclusión que el tema era interesante y atractivo, por lo que acepto las condiciones.

Al poco tiempo, tengo que volver a fin de firmar los documentos pertinentes de compromiso y transcurrido un mes, salgo rumbo al Centro Gallego de Tarrasa, a impartir un curso de gaita por un tiempo de quince días. Todos los cursos de la Xunta eran y son (si siguen haciéndolos) de 15 días. Salgo todo ilusionado y al llegar me reciben en el Centro extraordinariamente. Al día siguiente, me presentan a los alumnos y empezamos las clases. Los alumnos todos contentos. Por supuesto, los había de varios niveles de aprendizaje, por lo que solo me dio tiempo de enseñarles cinco obras entre tradicionales, y de compositor, incluido yo, claro. Al final consideré que eran suficientes porque los quince días no daban para más.

Durante mi estancia en Tarrasa, el Jefe del restaurante donde comía y que solíamos hablar mucho, catalán él, me invita a comer en compañía de unos amigos suyos, en una casa que tenía en los Pirineos…¡¡¡Guauu!!! Nada más llegar, nos fuimos las seis personas de la expedición al monte, sí, al monte a coger Rubellons (setas), pillamos una buena cesta  y el Chef los hizo a la brasa con carne y “butifarras”, menuda comilona, casi quedamos vencidos por k.o. los seis. Debo reconocer que pase un día espléndido. Bien, finalizadas las clases, los alumnos me llevaron a Port Aventura como despedida. ¡¡¡Qué bien me lo pasé!!! Reconozco también que eran unos chavales buenísimos y yo les caía bien, por lo que se portaron estupendamente conmigo. Toda su ilusión era que les acompañara en las atracciones en las que ellos subían, pero claro, para mí, algunas de ellas ni las podía mirar. Por ejemplo: El Dragón Can, era la montaña rusa más terrible que había visto en mi vida. Ellos me gritaban…profe suba aquí con nosotros que no pasa nada, jajajaja.- Si me subo a esta atracción con vosotros mañana tenéis un entierro, les gritaba yo. Si bien subí en algunas que bueno, eran normalitas, acerté al no subir a ninguna atracción violenta, de velocidad o que diera vueltas, y es que, en aquellos días, precisamente, estaba yo recuperándome de unos vértigos que me habían dado en A Coruña.

También como profesor de la Xunta de Galicia, impartí clases dos años seguidos en Barcelona, en la Asociación Cultural SAUDADE, y una en la Casa de Galicia de L`Hospitalet de Llobregat. En cualquiera de ellas me han tratado extraordinariamente, en Saudade me dieron una buena comida de despedida, aunque la buena comida la degustaba todos los días, pues el restaurante era buenísimo, el Chef…ya me entienden, y en la Casa de Galicia de L`Hospitalet, me llevaron a San Sadurni de Noya, en el Alto del Panadés, que es donde están las cavas. La intención no fue otra que hacer un desayuno monumental, el menú constaba de “Churrasco hecho por nosotros en unas parrillas fijas que tenía el merendero al que fuimos, lo regamos con cava rosado bebido en porrón que es como lo toman ellos, y la verdad es que está riquísimo, y todo esto a las 11 de la mañana. Extraordinarios los gallegos que conocí y desde aquí les doy las gracias por la consideración que me prestaron.

Hoy nos quedaremos aquí, porque con el calor que está haciendo no hay quien pueda pensar. Solo quiero hacer constar que ya hacía muchos años que José Casal y yo no tocábamos juntos, pues habíamos disuelto el Grupo Brisas da Cruña en la década de los 70, pero la TV nos pidió que por favor asistiéramos, a lo que accedimos  incluso sin ensayar. Tanto Manolo, como Casal y un servidor, nos encontrábamos inactivos en el folclore. Hasta pronto amigos.

jueves, 15 de agosto de 2013

MI AFICIÓN A LA GAITA Y AL FOLCLORE GALLEGO. PARTE 5



Hola amigos!!! Seguimos un poco con mi rollo ¿Vale?.  Pasados dos meses del viaje a Rusia, el Ayuntamiento, negociando con los alcaldes canarios, propició un viaje a Tenerife para compensarnos del frio pasado, sobre todo, en Moscú, eso dijo el alcalde. Fue también un viaje lindo. Alojados en Puerto de la Cruz, visitamos el Valle de La Orotava, La Guancha, Icod de los vinos, donde se cultivan  vides y  plátanos. Es una ciudad  de unos 22.000 habitantes, pero también es donde está el Drago milenario, se dice que dicho árbol tiene miles de años,  y por lo tanto,   está considerado “monumento nacional”. Además, muchos tenemos que recordar que el Drago milenario estaba reflejado en los billetes de 1.000 de las antiguas pesetas. Seguidamente, nos trasladamos a La Candelaria, también llamada “La Cuna de la fe” por la influencia de la patrona de Canarias, la Virgen de  Candelaria, por lo que es una ciudad de peregrinaje, recibiendo unos 2 millones de personas al año. En La Candelaria fue donde se unieron las culturas Guanche y Castellana,  dista de la capital unos 20 km. En fin, una ciudad muy bonita que conserva muchas casas con la arquitectura propia canaria. Y por último,  Garachico, llamado la joya de Tenerife, precioso y turístico, posee una piscina  de roca de lava volcánica que  nos invitó a  bañarnos  sin pensarlo y disfrutar así del inigualable entorno natural.
Puedo decir que desde el viaje a Canarias no he vuelto a viajar con ningún Grupo de Danzas. Dejamos al Grupo Ancoradoira en 1996 por discrepancias con el Ayuntamiento.  Personalmente, he formado parte  de  varios jurados en distintos Certámenes  de gaita celebrados en varias  ciudades de Galícia. 


Puerto de la Cruz



Puerto de la Cruz



Puerto de la Cruz



Valle de Orotava



La Guancha



Icod de los Vinos- Drago milenario 


La Candelaria



Virgen de la Candelaria


Garachico


Garachico-Piscina natural de lava volcánica

En el mismo año, es decir,  en 1996, tuvimos la ocasión de grabar con la Discográfica Sóns Galícia de Lugo, un Cd que nos incluyó en la colección “O gaiteiro de Soutelo” titulado Brisas da Cruña. Nos promocionó un gran amigo y aficionado al folclore, Manuel de La Fuente Subiela, una gran persona.  Pero aparte de  estas historias, lo que más me satisfizo fue  que lo grabamos con nuestros hijos, los míos y los de  Manolo Ambite. En el mismo, interpretamos obras tradicionales, de Enrique Ambite, padre de Manolo, que también era un buen gaitero de A Coruña, de Manuel Fernández Amor, y por último,  algunas compuestas por un servidor.  Pasado un  tiempo los muchachos ya no podían atender el Grupo de gaitas debido a que unos estaban terminando sus estudios y otros empezaban a trabajar, por lo que era muy complicado reunirlos a todos. Ley de vida.





De izquierda a derecha, un servidor, Héctor Ambite, Roberto Paradela, Ismael Ambite, Miguel Paradela, Manolo y Oscar Paradela

En la década de los 80, aumentó significativamente la afición, sobre todo, por la gaita gallega. En aquella época teníamos otra crisis en España bastante pronunciada: faltaba trabajo y eso ayudó un poco a que los que empezaban, no todos por supuesto, pero sí una cantidad significativa, tratara de vivir profesionalmente de la gaita, por lo que se empezaron a formar grupos Folk de una manera exageradilla, todo el mundo quería vivir de la música gallega, cuestión esta que yo respeto pero discrepo en unas cuantas cosillas. En poco tiempo, como era de esperar, desaparecieron casi todos y solo triunfaron y perduran unos pocos, y aun así, no les da el negocio para vivir todo el año holgadamente. Galícia es pequeña para  vivir de la gaita. Realmente lo que ocurrió es que las autoridades, que como casi siempre no tienen ni idea de lo que se cuece, por quedar bien, empezaron a dar una de cal y otra de arena, apoyando a este tipo de Bandas y no hubo nada que hacer. El problema es que dejaron el folclore en segundo o tercer lugar.
Como es lógico,  estos grupos se basaron en lo tradicional, hasta ahí bien. Más tarde empezaron a importar ritmos de Irlanda, Escocia y Bretaña, y digan lo que digan y lo que quieran al igual que yo, se armó un poco el lío. A unos no nos gustaba que mezclaran lo tradicional con lo foráneo. Si  tenía que producirse una evolución, tendría que ser desde Galicia, no importando de otros países. A otros les encantaba que se produjera el cambio, que era bueno, todo esto no tenía otro fin que el de poder vivir del Folk. Todo esto, por supuesto, afectó también a los grupos de danzas folclóricos los cuales empezaron a copiarse unos de los otros en cuanto a vestimenta, danzas y pandereteiras. Nosotros hemos visto a grupos de Pontevedra con una vestimenta prácticamente igual a la de Coruña, y los de A Coruña igual que los de Vigo, cuando hace años se distinguían los grupos y gaiteros por la zona de las provincias que, por supuesto,  las más ricas en folclore eran la provincia de A Coruña y Pontevedra y, digamos que más flojillas eran Lugo y todavía más débil Orense. Ahora todo se ha disparado. En fin. Como los que luchábamos  para defender lo nuestro, perdimos en parte la  batalla, así lo consideré en ese momento, abandoné el folclore por la puerta delantera en compañía de Manolo y nuestros hijos, disolviendo el Grupo Brisas da Cruña, pues ya no era el mundo tradicional en el que me había  desenvuelto, disfrutado, amando y tratando de conservar el folclore.

Por supuesto podría hablar y profundizar sobre el tema, incluso mencionando entidades, grupos,  y personas que estuvieron en contra y luego se pusieron a favor o no les importó lo que sucediera, pero creo que sería improcedente. Mi década fue la de los 70 en la que fui considerado como el mejor gaitero de Galícia, todavía conservo alguna placa de Centros gallegos y sociedades que así me describían. Bueno, como ya estaréis cansados de leer estos rollos míos, me vais a permitir que hoy me quede aquí porque mi encéfalo no da para más...Hasta pronto.

jueves, 8 de agosto de 2013

MI AFICION A LA GAITA Y AL FOLCLORE GALLEGO. PARTE 4





Hola amigos, aquí estoy de nuevo para seguir contando mis batallitas. En 1991 el Ayuntamiento de Culleredo- La Coruña, nos propone acompañar  a un grupo de reciente creación,  pero que bailaba muy bien y que procedían de canteras dirigidas por la misma profesora que se iba a hacer cargo del grupo. Le habían puesto el nombre de Ancoradoira,  teniendo dicho ayuntamiento mucho interés en ayudarlo a crecer, a perfeccionarse, por eso buscaba a buenos gaiteros, y como nos decía el alcalde todo es necesario y, si además, acompañan a las danzas un extraordinario grupo de gaitas como Brisas da Cruña…creemos que el tema queda resuelto. Aceptamos las condiciones y, por supuesto, ellos las nuestras.

Actuamos en muchas ciudades de Galicia, Portugal y Reino Unido, concretamente en Londres, Condado de Kent. Por si fuera poco, fuimos invitados a visitar el Parlamento por dentro donde nos hicieron un ágape en la cafetería en la que desayunan y toman el aperitivo los parlamentarios. Nos sentamos en la terraza que da al rio Támesis,  desde luego fue un privilegio. En fin, fue un viaje muy bonito.

En 1994, el Alcalde nos anunció un posible viaje a Rusia, pero que todavía se estaba gestionando. La alegría fue enorme, os dais cuenta, a Rusia. Todos estábamos ansiosos por tener noticias del teniente de alcalde, ya no podíamos dormir. Bueno, pues llegó la hora, se arreglaron todos los documentos pertinentes y a finales del mes de Marzo salimos rumbo a San Petersburgo.   Brrrrrr, ¡¡¡Qué fríooo!!!  Pero qué bonito, qué lindo. Había nieve para disfrutar, el frío era intenso. Todos sus canales blancos y congelados, había gente andando por ellos. Sus templos son preciosos con las cúpulas bañadas en oro. Visitamos el Museo del Hermitage, enorme y precioso. Menudas obras de arte que tienen expuestas allí, hace falta un día para verlo. Su población es de 6 millones, por lo que es la segunda ciudad de la Federación Rusa, y su centro urbano es patrimonio de la humanidad por la Unesco.  Verdaderamente nos lo pasamos y disfrutamos muchísimo.

Lógicamente nos fuimos dando cuenta de la crisis bestial que padecían, realmente me atrevería a afirmar que los rusos estaban pasándolo muy mal, incluso, hasta  un poco de hambre.   Nuestro guía, que era cubano, nos decía- Ustedes son turistas por lo tanto van a pagar, se supone que tenemos que darles buenos platos para comer, por ejemplo carne…..pero es que no la hay, por lo que ustedes u otros turistas que vengan a Rusia tienen que sufrir por lo menos  un 10% nuestra crisis y carencias. Era cierto, pero no voy a señalizar o a explicar los detalles que hemos visto y vivido porque podrían herir sensibilidades.
 
 
                                                          Vista de  San Petersburg



                                                               San Petersburgo-Rio Nevá



                                                                     Teatro Bolshói
                                                                                                                                                                                 Pasada una semana de permanencia y rematados nuestros compromisos, nos trasladamos en tren nocturno a Moscú, tenía su llegada a las 7 de la mañana. Disponía dicho convoy  de coches con  4 literas por  departamento, realmente estaban muy bien. Llevaban un cuidador o vigilante  en la parte de atrás y otro delante, hombre y mujer. Le comentan  a nuestro guía que  teníamos que tener cuidado porque el tren hacía parada de madrugada y tal como está el país, a veces, solían asaltar el tren ¡¡¡Madre mía la que se armó!!! Las literas fueron ocupadas por las mujeres que durmieron toda la noche a pierna suelta, y a  nosotros no nos quedó otra que estar toda la noche de imaginaria inútil porque no pasó absolutamente nada, pero por si acaso. En fin 
 
                                                                   
                                                                                  Kremlin

Llegamos a Moscú a la hora indicada y nos trasladaron al Hotel. La organización se portó muy bien con nosotros llevándonos a conocer muchos sitios preciosos, el Krenlim para sacarse el sombrero; la Plaza Roja, solo por verla vale la pena ir a Rusia. El frio era también intenso para ser finales de Marzo estábamos a 20 grados bajo cero. Tuvimos la necesidad imperiosa de comprarnos unos gorros de piel gemelos a los que usa la policía  para no quedarnos sin orejas. Nos contaban que en Moscú había  seis Centrales Atómicas para dar cobertura de energía a toda la capital, de hecho nosotros vimos un par de ellas. Actuamos en teatros preciosos, visitamos el Bolshói y nos presentaron a los componentes del ballet  y los vimos  ensayar. Aquello era para morirse de un pasmo, ninguno de los que estábamos allí terminábamos de creer donde nos hallábamos y lo que estábamos viendo. Nuestra sorpresa fue que cuando terminaron sus ensayos, bajaron del escenario y se mezclaron todos los bailarines con nosotros. No dudaron en pedirnos que por favor accediésemos a bailar solo una o dos danzas de Galicia porque les gustaría muchísimo, quedándonos enormemente sorprendidos, pero no hubo otra más que empezar a preparar los instrumentos y bailar las dos obras o danzas que mejor nos salían. Al terminar rompieron a aplaudirnos y casi nos desmayamos de emoción. Así fue.
 
 
                                                                                 Plaza Roja

Cuando nos vimos en el aeropuerto  y nos tocó la hora de embarcar en el avión que nos traería  a nuestra tierra, nos desinflamos y nos empezamos a relajar, porque aunque no lo creáis pasamos mucha tensión. Una guía que nos duró un día,  nos llegó a decir que éramos unos turistas kamikazes, pues no entendía como se podía ir a un país que estaba al borde de la guerra civil. Protestamos a la organización y al día siguiente nos mandaron al cubano.

Bueno, y después de este rollo creo conveniente que por hoy nos quedemos aquí.