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domingo, 23 de agosto de 2015

A MIÑA GAITIÑA


                    

Hace unos días mi mujer y yo estuvimos comiendo en la finca de nuestros amigos Manuel Ambite  y Ana. Todos los años nos invitan a comer con su familia y amigos una buena sardiñada y churrascada, acompañada de un buen vino de  Mencía, postre, café y las copas de caña o Whisky que uno quiera o pueda tomar. Siempre con prudencia eso sí, pues luego hay que conducir hasta casa y si te ponen el globo no puede sobrepasar el 0,25mg/l en aire o 0,5g/l en sangre. En fin, que nos lo pasamos pipa.

Al final preparamos los instrumentos y nos ponemos a tocar gaitas, pandera, tambor, y lo que caiga por allí. Por supuesto la armamos buena y nos sirve para recordar los buenos tiempos gaiteiriles, es decir, cuando estábamos en plena forma. Retirados del folclore aproximadamente desde el año 1997, y tocando una vez al año dado que yo estoy en Madrid seis meses,  para tocar estamos. Pero nos lo pasamos bien.

Fijaros que mi amigo Manolo Ambite me cuida mí  instrumento, me lo vigila para que no le coja la humedad existente en Galicia, sobre todo en el invierno, en fin, y allí en su casa está.

Deciros simplemente que nos pusimos en desacuerdo con aquellos que quisieron introducir y al final introdujeron una tendencia  que no existía en Galicia, y esa tendencia era y es ahora la música Folk. Nosotros éramos gaiteros tradicionales y acompañábamos a grupos de danza tradicionales y dábamos alboradas por los pueblos de Galicia. Hasta la década de los ochenta no existía la música folk, fue traída de Irlanda, Escocia y Bretaña francesa. En aquel momento creímos que el folclore sería destruido y más vale saltar del barco antes de que se hunda. 

Al final no se hundió pero  descarrilo porque lo tradicional se valora mucho menos que antes, y, sin embargo, el folk ha subido a un nivel que no se podía creer en aquella década. En fin. La vida es así. Con dos LP y un CD grabados todos contentos. Lo que siento es que en mis tiempos no existía Internet y no se colgaban  los vídeos.

 Os invito a ver unos sencillos que  ignoraba que los había colgado un hijo de Manolo, y otro que corresponde a una actuación en la TV de Galicia. Va seguido del segundo.
 
 
 
 
 
 
Hasta pronto.

 

domingo, 16 de febrero de 2014


FESTIVAL INTERNACIONAL DE LORIENT

 

En 1981, fuimos invitados a participar en el Festival Internacional de Folclore en Lorient,  ciudad portuaria en el departamento de Morbihan, en la Región de  Bretaña. Celebraba un festival que era muy conocido en el mundo del folclore, es más, tenían un representante en Galicia con el cual había que contar para ir a dicho festival, pues seleccionaba los grupos participantes.  Y  como a nadie le amarga un dulce, nosotros queríamos ir. Arreglados como siempre los problemillas del trabajo….pues alguno  siempre fallaba, había que suplirlo por otro bailarín o bailarina y el viaje se realizaba.

Generalmente solíamos salir  a las 8 de la mañana de La Coruña, dada la distancia que había que recorrer desde nuestra ciudad a Irún, frontera por la que teníamos que pasar  a Francia. Siempre que  viajábamos en autobús  solíamos parar a comer a seis kilómetros  después de Astorga, dirección Madrid, en un mesón llamado Quiñones. Su cocina tradicional es muy buena, y asequible de precio. Sigo parando en dicho mesón cuando viajo de Madrid a La Coruña y viceversa.

La expedición estaba compuesta por el Grupo de Danzas Eidos y el Grupo folk Milladoiro,  pues también  iba a participar en dicho festival, tuvimos buena convivencia y nos hicimos buenos amigos. En el transcurso del viaje tocábamos las gaitas y cantamos cantares de nuestra tierra gallega, recuerdo que le enseñe a Ferreirós, uno de los gaiteros de Milladoiro, la Jota de Paradela, compuesta por un servidor y que más tarde tocaron en alguno de sus conciertos.

Nos dio la noche en el camino, estábamos bastante agotados, y por fin llegamos a Irún, nos dirigimos directamente al Hostal para cenar, pero sobre todo, para acostarnos y descansar nuestros huesos doloridos,  pensemos que las carreteras no eran las de ahora, y, además, teníamos en mente el paisaje tan bonito que nos esperaba, por lo que teníamos que estar bien despiertos.

A la mañana  siguiente,  cruzamos la frontera y empezamos a subir Francia. Empezamos por la Región de Aquitania, dando una visita muy breve por Saint Jean de Luz, Bayonne y un recorridito por Burdeaux. Las jefas no nos permitían desperdiciar más tiempo, pues el camino era todavía muy largo. Seguimos subiendo ya por la Región de Poitou hasta llegar a La Rochelle, ciudad preciosa en la que paramos a comer.

Seguimos camino y entramos en la Región de Países de Loira, subimos hasta Nantes, y como a las jefas les había sentado bien la comida, nos dieron otro recorrido por los sitios más llamativos o principales de la ciudad. He de decir que no teníamos una hora señalada para llegar a nuestro destino pero, si nos pasábamos de las 12 de la noche nos quedaríamos sin cenar. En fin. Hasta cierto punto nos daba igual pues había mucho que ver y eso era impagable.

Las tres regiones que habíamos cruzado y todas las ciudades que habíamos visto (y nos quedaron muchas por ver, por supuesto), nos habían dejado un sabor muy dulce en la boca. Sus campos, sus castillos; sus fortalezas, sus iglesias y catedrales,  así como las  mansiones medievales eran preciosos, por lo tanto, muy dignos de ver.

Entramos en la Región de Bretaña,  nuestra favorita por ser en esa parte de Francia donde se celebraría el festival. Realmente,  cada Región iba cambiando su paisaje, cuanto más al Norte más verde, además de la estructura de los edificios, castillos y fortalezas. Al final se la jugamos a los bretones, nuestro conductor que nos había demostrado que era un Fangio, logró llegar a Lorient a las once y media de la noche, por lo que  a  los organizadores no les quedó otro remedio que servirnos la cena y a continuación, nos alojaron en un Colegio Mayor. 



Como creo que ya me excedo en mi relato, permitidme que lo que falta os lo cuente en el próximo post.
Que disfrutéis el video.

Hasta pronto. 

lunes, 13 de enero de 2014

RECORDANDO EL FESTIVAL FOLCLÓRICO EUROPEADE. PARTE 1

 

Recuerdo que Don Luís Cagiao  presidente de la Asociación Folclórica del barrio de Lavañou de La Coruña, me llamó por teléfono para decirme que tenía un proyecto en marcha y solo pendía de un problema, pero que dicho inconveniente nos lo explicaría en una reunión que pretendía mantener con los miembros del Grupo de gaitas Brisas da Cruña, del que un servidor era miembro, estoy hablando del año 1988.

                                                                                                                                           Reunidos con D. Luís, nos comenta que había recibido una llamada de Bélgica invitándole a asistir y participar en el Festival Folclórico Internacional Europeade, a celebrar en Amberes (Flandes) Bélgica. Para ello, los belgas se hacían cargo de la estancia y manutención de todos los componentes de la expedición, además de colaborar con el 50% de los gastos que ocasionaba  el transporte y demás. Bueno. El tema era contar con Brisas da Cruña y él haría el resto. Nosotros nos reunimos y tratamos las posibilidades, había unos problemas que resolver. Una vez subsanados  los mismos,  aceptamos las condiciones de la asociación y comenzamos los ensayos. Recuerdo al igual que mis compañeros en aquellos momentos, que el Grupo de Danzas pertenecia a una Asociación vecinal muy humilde y por tanto sus recursos económicos eran más bien escasos.

El viaje lo realizamos en autocar saliendo de La Coruña a las 8 de la mañana, haciendo una parada de 45 minutos para comer. Y ala, hasta Irún de un tajo en donde la asociación había reservado habitaciones en un Hostal para pernoctar.  
 
 


                                                              Burdeos.                                                                                                             
A la mañana siguiente seguimos ruta haciendo una parada en Burdeos, no muy larga, una horita aproximadamente para no excedernos en el tiempo de llegada a Paris. En aquellas fechas teníamos buenas piernas y podíamos caminar rápido, no obstante, siempre hay quien se retrasa aunque sea involuntariamente, pero esto es así. Seguimos ruta cantando en el autocar sin parar, pues el 97% de la expedición era joven y tenía ganas de juerga. Paramos  en un área de descanso a comer. El menú constaba de un bocata de jamón y fruta, y a continuación seguimos devorando km. hasta que llegamos a París.






                                                  Camping del Bosque de Bolognia


Nos dirigimos concretamente hasta el Camping situado en el Bosque de Bolognia. Allí estuvimos acampados en tiendas dos días. Nos levantábamos muy temprano y nos acercábamos a París, incluso recuerdo que fuimos hasta la casa de mí tía Aurelia, hermana de mí madre, llevaba desde el año 1955 en París y vivía el Boulevar Sebastopol. Se puso feliz la mujer al vernos, nos invitó a comer (éramos 5), por lo que no era ninguna broma en aquellos tiempos. Al final me regaló un colchón hinchable de una plaza para poder dormir cómodo en la tienda. Por la noche como yo era un chico bueno y dormíamos de tres en tres en las tiendas, compartí dicho colchón y apoyamos solamente la espalda en él los tres, resultando que al día siguiente casi no nos podimos levantar debido al dolor de riñones y espalda por dormir en mala postura…En fin. Cosas.
 






                                                    Paris. Plaza de la Estrella 

En la Recepción del Camping había dos señoritas muy guapas y muy amables con nosotros. Sin hablar francés,  sólo con gestos y risas, nos lo pasábamos en grande con ellas. Para compensar su amabilidad, un servidor con la flauta dulce, otro compañero con la guitarra,  y otro con el pandero, les interpretábamos el Cóndor pasa y el Pájaro choguí que teníamos bien ensayados, y ellas se rompían las manos a aplaudirnos, incluso, nos daban un abrazo y un besito. La verdad es que sonaban bien la canciones. Nosotros éramos asi.

Imágenes bajadas de Internet

En el próximo post contaré el resto. Hasta pronto.

domingo, 20 de octubre de 2013

MARIANO FORNS


 

Hoy quiero dedicar un recuerdo y  sincero  homenaje por medio de mi entrada, a un hombre extraordinario.  Entre otras muchas cosas, fue un amante y propulsor del folclore de su tierra maña, además de  un jotero con una gracia única. Estaba en posesión de innumerables premios y viajo cantándole siempre a Aragón por muchísimos países.

Viajamos juntos con los Coros y Danzas a Japón, durante  28 días  en  1967. Yo como gaitero de Coros y Danzas de La Coruña,  y él como jotero del Grupo de Huesca. Éramos  cuatro grupos de Danzas los que componíamos la expedición: Pamplona, Huesca,  Granada y La Coruña. El viaje surgió por la invitación del periódico Asahi Shimbun, el  de mayor tirada de Japón, y el objeto principal  fue dar a conocer más a España y a su folclore en el país nipón. Por supuesto, tuvimos un éxito clamoroso, quizá no esté bien que yo lo diga, pero es la realidad, y todavía viven muchas personas que pueden certificarlo. Fue un viaje excepcional en el que recorrimos una buena parte de las ciudades del país. El viaje lo explico en el post “Mi primer viaje importante”. Y es que, en 28 días de convivencia continua, se puede llegar a conocer a una persona e incluso se puede conseguir aflorar una amistad, y sobre todo, con la persona de Mariano Forns.
 
Mariano en las fiestas del Pilar en Zaragoza
                                              
 
Lo que simplemente quiero decir es que le conocí en ese viaje y nos hicimos grandes amigos, nos reímos todo lo que quisimos hablando de nuestras dos “cachazas”, es decir, de nuestras maneras de ser, temperamentos; de resolver los problemas que nos surgían en el viaje, de nuestras bromas y hasta cambiamos puntos de vista sobre el estado del folclore en aquella época. En fin, era una persona con un humor fenomenal al que a todos, sin excepción,  nos encantaba verlo y oírlo cantar esas jotas mañas que bordaba en un escenario llenándolo con su voz y su persona.
 
 
Mariano con nuestros guias japoneses a la salida del Hotel Takanawa Prince de Tokio




Dos japoneses españoles, la chica de Pamplona y el de Zaragora...el mejor. Saliendo para un teatro.

Y como no todo podía ser trabajo, Mariano y un servidor relajandonos en la piscina del Takanawa Prince Hotel de Tokio.

 
Tuvimos contacto un tiempo, incluso me regaló un disco suyo. Pero los avatares de la vida obligan a cada uno a seguir su camino, y sin querer, recorres la senda marcada y las dificultades de ese andar,  hacen que el tiempo aquel que nos envolvió se pare y se refugie en el recuerdo. Gracias a este Blog, he recuperado el contacto con varias personas compañeras de aquel inolvidable viaje. Después de tantos años quién me lo iba a decir ¡¡¡Cuántas sorpresas nos da la vida!!! En definitiva, sólo me queda enviar un saludo muy cordial a los antiguos miembros y compañeros de Coros y Danzas, que en aquellas fechas  viajamos al Japón con el fin de ofrecer un gran espectáculo exhibiendo el folclore español, además de rendir un pequeño homenaje a mi amigo Mariano Forns, fallecido el 25 de Septiembre de 2009, y de cuyo óbito no era sabedor, por lo que me embargó  una gran tristeza. Siempre estarás en mí recuerdo.

Hasta pronto amigos.
 

Os cuelgo este video homenaje a Mariano Forns. Merece la pena verlo. En el aparece un instante parte de la expedición a Japón.

martes, 17 de septiembre de 2013

MI AFICIÓN A LA GAITA Y AL FOLCLORE GALLEGO. PARTE 9, FINAL




Hola amigos: Con esta entrada remato la historia de mi relación con el folclore, vivencias y viajes durante cuarenta y tres años. Pido disculpas por haberlo hecho un poco largo pero no veía la forma de hacerlo más abreviado. Gracias.  

El último viaje que hice promocionado por la Xunta de Galicia  fue a Venezuela en el año 1998, a Venezuela otra vez. Quien me lo iba a decir, y en esta ocasión,  nada más y nada menos que  a Puerto Ordaz (Guayana). Fue un viaje para recordar toda la vida.
Al llegar al Aeropuerto de Maiquetía, tuve que esperar cuatro horas para enlazar con el avión que me llevaría a mi destino, nada menos que dos horas de vuelo. En mi espera, me vino a acompañar un amigo que había hecho en el viaje anterior, y que era el padre de un alumno. Nos fuimos a la cafetería, nos sentamos, pedimos unas bebidas y nos pusimos a charlar.
Al llegar a Puerto Ordaz con agotamiento, me dio la vida que me estaba esperando un directivo de la Hermandad Gallega, era de Lalín - Pontevedra, y se llamaba Luís. Este señor me ayudo y facilitó todos los trámites del aeropuerto, y fue con quien tuve más contacto en los quince días que estuve en la Guayana, demostró ser un hombre buenísimo y servicial.  Al llegar a la Hermandad, me estaban esperando el resto de los directivos y el presidente, cenaron conmigo en una mesa del restaurante de la entidad. Eso sí, lo primero que hice fue correr y ponerme debajo del aparato del aire acondicionado y así poder refrescarme. El  calor que hacía  era sofocante, ellos se reían.  Charlamos distendidamente de las cosas de Galicia y de P.Ordaz. En fin, de toda la problemática de inseguridad que tenía Venezuela, y como no podía ser menos, también hablamos de cómo se iban a desarrollar las clases.
Tengo que decir que también llegó al aeropuerto una chica que, curiosamente,  también era de Lalín, se llamaba Beatriz,  enviada por la Xunta de Galicia para impartir un curso de  gallego en la Hermandad, por un tiempo de 30 días. Era más joven que yo y muy simpática, tenía buen carácter y era muy habladora,  menos mal, me dije a mi mismo, por lo menos no me aburriré.
Al día siguiente, me presentaron a los alumnos y empezamos las clases,  tuve que seleccionar tres grupos o niveles incluida la banda de gaitas. La verdad es que no dejaron que me aburriera.



Por las mañanas, como estaba libre me bañaba en la piscina de la Hermandad. Un día que estaba bañándome con unos cuantos alumnos, cayó una tormenta con aparato eléctrico que me asustó enormemente pues los rayos casi nos caían en la piscina, por lo que mande salir a todos del agua por miedo a que pudiera caer uno y dejarnos fritos a todos, el calor seguía siendo asfixiante.
Pasados unos días, Luís nos dice a Beatriz y a mí que para el sábado nos iba a llevar  de excursión y que duraría dos días, es decir, hasta el domingo por la tarde,  el viaje iba a ser largo hasta la frontera con Brasil, para ello, tendríamos que cruzar un poco la selva amazónica venezolana y la Gran Sabana, por lo que nos recomendó a mí y a la chica la vestimenta apropiada que debíamos de llevar,  también vendas, desinfectantes, esparadrapo, gafas de sol y sombrero, como solía decir el, por si acaso…Conocedor de la movida en la selva sabía de sobra lo que había que llevar,  además tenía que ir a su gasolinera y así saludaría a su hermano. Aparte tenía una  empresa de recambios en Puerto Ordaz..
Llegado el sábado salimos por la mañana temprano. El viaje lo desarrollamos en una camioneta de lujo creo que de la marca Dodge, tenía caja para carga y seis plazas estupendas para viajeros. Ya de camino, fuimos observando pueblos, y paisajes que él nos iba explicando. Nos enseñó el río Caroní  y el Orinoco, eran enormes. Poco a poco nos adentramos en la Gran Sabana, sus llanuras eran inmensas pero también divisábamos alguna cascada preciosa, valles enormes, los famosos Tepuys (mesetas abruptas de paredes verticales y cumbres planas),  y algún pueblecito con casitas redondas y techos de paja terminados en punta.  Lentamente el paisaje iba cambiando, solamente de pensar que estábamos  cruzando la Gran Sabana nos hacía flipar. Beatriz me decía que tenía un poco de miedo y yo le contestaba – Tranquila, que está contigo Superman,  y nos echábamos a reír los tres.

Impresionante Tepuy-Gran Sabana

Una parada para echar gasolina. Observando el carro (como llaman ellos al automóvil) nos dimos cuenta que Luís llevaba un revólver y un machete metido en una bolsa de plástico blanca que colgaba del   brazo de las luces situado en el salpicadero del auto, por supuesto le preguntamos el motivo de llevar un arma,  a lo que nos contestó que por si acaso, que como ya habíamos comentado, la seguridad en este país es poca. Bueno, lo entendimos, gracias a Dios no hizo ninguna falta. Llegó la hora de comer y lo hicimos en un pueblecito de cuatro casitas,  en un chiringuito con un toldo y una terraza; allí nos comimos unos filetes de bovino con patatas fritas,  (ya no sé más)  y me refiero a la carne, solo sé que  estábamos tan fritos como la carne  por culpa de una maldita temperatura  bochornosa de cerca de 40 grados y que atraía a los  mosquitos por doquier, por lo que no nos quedó más remedio que salir a toda prisa.  
Continuamos el camino hasta que hicimos un alto para ver la “Quebrada de Jaspe” Qué pasada!!! El agua de la cascada se veía totalmente roja debido a la piedra de ese color el “Jaspe”, claro. Antes de acceder a las cataratas, nos paró la policía preguntándonos que íbamos a hacer allí, parece ser que mantenían una vigilancia todo el día porque la gente suele ir a romper piedra para luego venderla y está prohibido por ser un Parque Nacional, desde luego, fue una gracia de Dios concedernos ver esas  maravillas de la naturaleza, quedamos totalmente impresionados.

Quebrada de Jaspe

Poco a poco veíamos cada vez más cerca la selva amazónica, penetramos en ella siguiendo la carretera, pasados 45 minutos Luis nos dijo que íbamos a parar en la cuneta para oír a los pájaros y a los monos y los veríamos saltar entre los árboles altísimos que daban sin remedio una penumbra en el interior de la selva.   Se hizo el silencio y no oíamos nada que no fueran los pájaros en la lejanía. Extasiados mirando hacia arriba  tratando de ver y oír a los monos, Luís  nos dice que seguro que ellos nos están viendo a nosotros. Entonces sacó de la cintura su revólver y nos mandó apartar un poco; nos dijo, atentos y efectuó un disparo al aire que casi hizo que se nos cayeran  los pantalones; en ese momento, vimos a  los monos y a la madre que los parió  saltando por los árboles y gritando alocadamente, permanecieron así durante unos minutos hasta que se callaron de nuevo.

Tepuy y amazonas al fondo

Tragando kilómetros por la carretera de una selva amazónica impenetrable y oscura, llegamos a una explanada enorme con un asentamiento de edificaciones sencillas, también había una gasolinera, paramos y nos dijo que era la suya y la de su hermano,   nos lo presentó más tarde. Esperamos a que terminaran de hablar o arreglar sus cosas, nos despedimos y seguimos viaje.
Al poco tiempo nos dijo que estábamos llegando a El Dorado, un pueblo que había sido fundado por un general y en el cual se hallaba la prisión de más seguridad de Venezuela, la verdad que  no le recomiendo a nadie ir solito y parar en ese pueblo, a Beatríz y a mí no nos daba mucha confianza, era nuestra impresión. El Dorado era  una pequeña ciudad de edificaciones bajas, de poca altura, muy sencillo y la pintura de las casas estaba bastante deteriorada (Hablo de 1998). Había mucha gente en sus  calles estrechas, con los carros aparcados subidos hasta la mitad en las aceras,  casi no se podía circular con un coche. La explicación que Luís nos dio  es que había muchos buscadores de oro y diamantes, que cerca de allí pasaba un río que tenía  el metal, por supuesto estaban  en la selva para lo que abrían una pista con excavadoras hasta llegar al río para establecerse, cuando encontraban algo de oro venían al pueblo para aprovisionarse y se lo gastaban todo en juergas, bebidas y……en lo  que cayera, ese era el motivo por lo que siempre estaban en la pobreza, por lo menos la mayoría, aunque algunos podían destacar, no todos tenían la suerte de encontrar el metal y piedras precioso. En fin, una vida aventurera que te podía durar dos días, seis meses, un año o lo que Dios quisiera, y total para nada.
Nos llevó al río que pasaba por el pueblo, era bastante ancho y en el medio había  una isla, esa era la prisión, sin murallas ni muros, pero sí unas rejas imaginamos que electrificadas. El Estado controlaba  el interior con la policía, puestos de vigilancia, imagino que serían barracones donde habitaban los presos.  El motivo de que no se fugaran es que el río a ambos lados estaba infestado de peces, digamos carnívoros, es decir,  como las pirañas, así que,  el que intentara fugarse no tenía otro camino que el río y nadando, un río sin  corriente y por tanto estancado,  la única suerte era  morir  comido por  dichos peces a los que el Estado cuidaba convenientemente para que permanecieran allí. Las barcas de transporte estaban en tierra firme custodiadas por la policía con metralleta que además vigilaba el rio. Guauuu!!

Plaza principal de El Dorado

Seguimos el viaje por la carretera principal charlando y disfrutando de todo el paisaje que veíamos, después de dos horas más de viaje llegamos a Santa Elena, un pueblo también pequeño y  fronterizo con Brasil. Paramos en un Hotelito y pedimos tres habitaciones y nos quedamos en el restaurante para cenar, cansados y agotados, nos fuimos todos a meter en el sobre porque al día siguiente teníamos que madrugar

Santa Elena

Fontera de Venezuela con Brasil. Un servidor estuvo ahí

Por fin llegamos a la frontera por Pacaraima,  el primer pueblo de Brasil, estuvimos un rato visitándolo y nos dimos la vuelta. Fue una gran satisfacción haber llegado  y estado en Brasil. Fin del viaje de ida, claro. Pero no nos quedó más remedio que iniciar el de vuelta a Puerto Ordaz, así que, nos pusimos manos a la obra
No paramos hasta su gasolinera, llenó el depósito, y en compañía del hermano nos fuimos a comer. En el transcurso del viaje y cruzando la selva amazónica, paramos en un pueblecito pequeño, quería presentarnos a dos gallegos que vivían en el con sus respectivas parejas, las dos nativas criollas y mucho más jóvenes que ellos que rondaban los 75 años y ellas unos 40. Eran felices y no había más que hablar, por eso vivían en la selva. Mi otro yo, el yo que tenemos todos dentro me decía – Dios mío, a donde se vinieron a vivir estos gallegos, pero en fin…cada uno….Seguimos viaje e hicimos dos paradas en la selva, precisamente en esas pistas de las que os hablaba antes, abiertas por las excavadoras para los buscadores de oro, nuestro anfitrión salió con su revolver en la mano y nos introducimos por dicha pista unos 40 metros con el objeto de oír la variedad de pájaros y animales que emitían los múltiples sonidos. Luego nos dijo que el motivo de llevar el revolver era por si pudiera aparecer algún animal salvaje o animal humano, en la selva nunca se sabe


Pasadas unas horas  y cruzada la parte que correspondía de selva, salimos de lleno a la Gran Sabana para llegar en poco tiempo  a un pueblo indígena con las casitas redondas y tejados de paja, casi igual al  que vimos a la ida. Paramos un ratito para estirar las piernas y entramos en una pequeña  cafetería a tomarnos unos refrescos. Seguimos hasta llegar a unas cataratas que eran relativamente pequeñas pero preciosas, sacamos fotos y otro recuerdo que llevamos Beatriz  y yo fueron los mosquitos. Eran insignificantes, pequeños y negros, nos martirizaron la cara y los brazos. En fin… poco a poco el día se fue convirtiendo en atardecer y  fuimos llegando a Puerto Ordaz. 

Esta es la cafeteria de la Hermandad, en esas mesas se sentaba un servidor. A la derecha está el comedor y arriba las oficinas y salones.  Fuera un gran espacio para eventos y la piscina-

Con algunos de mis alumnos

Al día siguiente, lunes continué las clases que con la colaboración e interés de los alumnos se fueron desarrollando satisfactoriamente.

Para el viernes tenían preparada una fiesta en mi honor dado que las clases estaban rematando, prepararon la gran terraza para la celebración, Llegado el día, el espacio se iba llenando de gente, sobre las 13,30 horas llegó una furgoneta con el cáterin preparado y después de comer empezó a tocar una orquesta hasta el atardecer. Aquello fue un desparrame por lo que yo me sentía feliz y satisfecho por haber hecho bien mi trabajo, porque los alumnos habían aprendido y por toda aquella gente de mi tierra que por avatares de la vida,   un día  tuvieron que irse para Venezuela a buscarse la vida, unos triunfaron y otros menos. Yo les miraba y pensaba que nunca más les volvería a ver…pero en fin era la vida así, el caso es haber hecho las cosas lo mejor posible. Y para terminar, solamente decir que solo siento gratitud y admiración por ellos. A todos, muchas gracias.

Espero que os haya gustado esta mi historia folclórica. Ahora,  en la actualidad, solo ensayo con mi compañero Manolo y una vez al año toco con sus hijos, (con los míos es imposible al hallarse fuera de Galicia),  en la famosa comida tradicional que ofrece. La cuestión es que al no ensayar se van perdiendo facultades, pero únicamente se trata de meterse en el recuerdo que un día fue realidad. Hasta pronto  amigos.  

jueves, 12 de septiembre de 2013

MI AFICION POR LA GAITA Y EL FOLCLORE GALLEGO. PARTE 8


Hola amigos!!! .

Uno de los tres últimos viajes que hice promocionado por la Xunta de Galicia fue a Las Palmas de  Gran Canaria, extraordinario viaje, así como la gente que conocí, alumnos,  directivos, desarrollo de las clases más relajadas al tener menos alumnos, solo me hizo falta hacer dos grupos incluida la banda. Su paisaje interesante, playas, por ejemplo, Las Canteras, me la recorrí toda a pie, ida y vuelta, llegando incluso hasta el  Auditorio Alfredo Kraus. Tuve la  oportunidad de volver en siete ocasiones más, pero formando parte de otro colectivo no folclórico, pero es otra historia  que algún día es posible que os cuente.
 
Puerto deportivo de Las Palmas de Gran Canaria

Las Palmas de Gran Canaria
 

Buena despedida me hicieron, hasta me llevaron un grupo canario para deleitar a todos con sus cantos. Unas personas extraordinarias. 
 
 
 
Otro,  a Palma de Mallorca, también al Centro Gallego ubicado en Can pastilla. Me gustó mucho su situación  cerca  de la playa, por lo que me permitió disfrutar de ella  puesto que las clases empezaban a partir de las 7 de la tarde y terminaba a las 10 de la noche. El paseo de la Playa de Can pastilla, es precioso,  tiene chiringuitos, cafeterías ya más serias, restaurantes, cervecerías y apartamentos, y es de una  extensión enorme digna de recorrerla a pie y disfrutar del momento.  
 
 
Can pastilla vista aerea

Palma de Mallorca

                                                         Distintas vistas de Palma de Mallorca
Tuve unos alumnos excelentes, interesadísimos por aprender, y desde luego, me demostraron mucho cariño, incluso, como despedida, me llevaron a conocer pueblos situados en la parte oeste de Mallorca, tales como Sóller, muy bonito, turístico  y con un puerto deportivo precioso. Pollença, un pueblo que me dejó fascinado por su arquitectura medieval, te trasladaba a esa época, una verdadera maravilla que además estaba en fiestas y no cabía un alma.   Alcudia, situada en el norte de la isla, poseedora de unas playas extraordinarias, tranquilidad absoluta y unos hoteles fenomenales. En fin, tanto las baleares como las canarias  para mí son todas ellas unas islas afortunadas, en hermosura y temperatura.


Mallorca

Hoy nos quedamos aquí. Mi pretensión era rematar con este post estos tres últimos viajes,  pero me resultaba tremendamente largo, por lo que no tuve más remedio que hacer otro post para relatar mi   alucinante viaje y aventura final. Hasta pronto amigos.

 

   

sábado, 31 de agosto de 2013

MI AFICIÓN POR LA GAITA Y EL FOLCLORE GALLEGO. PARTE 7


 

Hola Amigos¡¡¡ Volvemos al tajo, pues esta historia poco a poco va tocando a su fin, no por ello, deja de ser menos interesante que las anteriores.

 En  el último trimestre de 1995, recibo una llamada del Jefe de Relaciones con el Exterior de la Xunta de Galicia, diciéndome  que si me interesaría ir a dar una clase de gaita a Venezuela, concretamente,  a la Hermandad Gallega de Caracas, a lo que le contesto afirmativamente. El hombre me advierte que está buscando al profesor más idóneo para enviarle a impartir las clases, pues me confiesa que la banda de gaitas de la Hermandad,  tiene un nivel bastante alto, y por otro lado, el director de dicha banda fue alumno de Castor Cachafeiro, hermano de Avelino, de”Os Soutelo de Montes”,   y el hombre no es muy amigo de aceptar a profesores… De salir tu elegido te volveré a llamar dentro de un par de semanas máximo.

Pasados unos ocho días, recibo la llamada de la Xunta manifestándome que me habían asignado las clases de Venezuela. Lógicamente me entro una gran ilusión y empecé a preparar el material para las clases. La Xunta me proporcionaba el billete y pago de las dietas. Como siempre, la asociación a la que ibas, en este caso la Hermandad Gallega de Caracas, me procuraba el Hotel y la manutención.

Bueno, al llegar la hora me voy a Santiago a firmar papeles como siempre, y el Jefe me instruye en unas cuantas cosas con las que he de tener cuidado. Al llegar al aeropuerto de Maiquetía, me dice que de ninguna manera salga del recinto aduanero, que espere en él que pasarán a  recogerme. Para identificarme, tenía que ponerme un cartelito colgado con mis datos y además tenía en letras grandes Xunta de Galicia. Otra era que no fuera nunca al banco solo, me tenía que acompañar un guardia de seguridad de la Hermandad, tampoco me recomendó andar solo por la ciudad y, por supuesto, menos por la noche, porque puede ser un peligro mortal. Como verán a la vista de estas recomendaciones, me arrugue  bastante.

El viaje fue estupendo, y cuando se ve la costa y el avión sale del mar, desde luego uno se relaja. Ya en Maiquetía, me fui a buscar la maleta, y sorprendentemente, fue la última en salir. Yo estaba desesperado y me encontraba solo, pues la gente casi había salido toda y allí no aparecía nadie de la Hermandad. Al fin  aparece un hombre que me pregunta mi nombre y que es el Jefe de seguridad. Gracias a Dios, creí que tenía que dormir aquí. Me lleva a Maripérez y quedo alucinado de lo que tal tienen allí. La Hermandad Gallega es enorme de grande, desde un colegio, un teatro, pistas, una piscina impresionante, guarderías, salón para juegos, una cafetería y un restaurante….y lo que se me olvidará. Me hospedan  en un hotel muy bueno en el centro de Caracas y, para ir a la Hermandad es obligatorio coger un taxi, con un distintivo, no me acuerdo ahora de qué color, pues los otros, parece ser que no eran de fiar, siento enormemente tener que decir que Venezuela, es un  país hermoso y con una gente admirable,  es otro mundo, y es otro mundo por sus políticos, porque gobiernan mal y existe una corrupción disparada. Consienten todas las atrocidades de la delincuencia para tener al pueblo en sus casas. No sé si ahora la policía estará más concienciada, pero en 1995,  incluso, estaba implicada en algunas mafias. Bueno, a lo que iba. Al día siguiente, me dirijo en taxi a la Entidad,  y en el camino nos cayó  una tormenta torrencial, los relámpagos  nos caían en los pies, por lo que el taxi tuvo que aparcar hasta que paró  de llover, imposible seguir. Yo flipado.

Una vez en la Hermandad Gallega, me reciben unos directivos, el director de la banda de gaitas, un hombre mayor, por cierto, y  luego me saludó el presidente. Me enseñaron todo el complejo,  y la verdad,  quedé alucinado.
  
Entrada principal de la Hermandad Gallega


Patio con jardincito de la Hermandad

Salones recreativos

Piscina
Esa misma tarde conocí a los alumnos, chicos y chicas,  tenían distintas edades y también distintos niveles de aprendizaje. Organicé los grupos por nivel, a los componentes de la banda les mande interpretar alguna obra para oír yo. Así lo hicieron. Me di perfecta cuenta que el nivel que tenían  era medio. Observé que su director estaba sentado, muy atento a lo que yo hacía y decía, pero  permaneció siempre callado, y por supuesto, asistía a todas las clases que impartí

Un buen día me dicen los directivos que me van a llevar a un pueblecito que dista de Caracas creo que 24  km. Y se llama “El Junquito”, el motivo es que tiene un mercado fantástico y los negocios pertenecían a muchos gallegos. Les dije que antes tenía que ir al banco a sacar un poco de dinero. Se me ofreció uno para acompañarme con su todoterreno que aparcó sin dudarlo delante de la puerta del banco, no extraña que dentro hubiera un policía con una metralleta, la verdad es que fuera, apoyados en la pared había unas caras que no ofrecían confianza. Nos metimos en el carro (como dicen ellos) y regresamos a la Hermandad. Al llegar y pasear por el mercado  de  el Junquito, te ofrecían la prueba de todo, charcutería, queserías, verduras, fruterías, panaderías, carnicerías, tiendas de ropa etc., si les hacías caso salías comido. Recuerdo que enfrente de los negocios había un restaurante con un mariachi interpretando las mañanitas….En fin. Disfruté mucho aquel día.

Días más tarde  me llevaron a visitar Valle Fresco, un Club de montaña enorme  propiedad de la Hermandad, que utilizan para hacer eventos, romerías familiares, comidas, meriendas, y como no podía faltar, celebran el Magosto popular o “fiesta de la castaña” que traen directamente de Galicia. Deporte, dispone de varias pistas, pero  lo que me sorprendió fue una iglesia pequeñita pero preciosa que se había llevado piedra a piedra desde Galicia,  y que se llama Santiago apóstol. Valle Fresco está en el Estado de Miranda, y a unos  cuarenta minutos de Caracas y su vegetación es como si estuvieras en la selva, precioso, precioso.
     

También me llevaron a la Colonia Tovar, situada en la cordillera de la Costa a unos 1800 metros sobre el nivel del mar en el Estado de Aragua. Sus habitantes, por lo menos los primeros, proceden del estado independiente de Baden, situado entre Francia y Alemania, después se incorporó a  este último. Pues bien, unas trescientas y pico de personas entre hombres y mujeres embarcaron hacia las tierras de Venezuela hasta fundar dicha colonia en 1843. Se caracteriza por mantener la huella  cultural de su origen. Sus casas, sus habitantes rubios. Su economía es la agricultura y el turismo, aunque al principio también cosechaba café. Da la impresión total de estar en un pueblo alemán. Me encantó, salí viendo estrellitas porque no me lo creía. Preciosa tierra la venezolana.
    

En fin. Volviendo a mi trabajo  y casi al final de las  clases, el director de la banda (que debía estar aprendiendo como podía las obras que yo enseñaba), se me acercó flauta en mano pidiéndome por favor que le enseñara unas posturas que no era capaz de aprender, y por tanto, no era capaz de tocar la obra bien. Tras aplazar las clases un día y dedicarme exclusivamente a él, logre corregirle todas las obras, por lo que el hombre me estrechó la mano y me dijo que estaba contentísimo conmigo y que le había demostrado que era un  buen profesor, y que solo en quince días  había conseguido adelantar muchísimo a los tres niveles existentes. En cuanto a la banda me los había ganado a todos, y me confesó que los chicos y chicas estaban muy contentos de tener un profesor que hablaba menos que otros y enseñaba más, por lo que me querían muchísimo. Se lo agradecí y le invité a que se uniera al grupo para tocar con ellos en la despedida y así lo hizo. Bueno. Objetivo conseguido. Me hicieron una sonada despedida y muchos se emocionaron, sobre todo las muchachas que eran un encanto. Por supuesto yo también me emocioné, pues piensas que nunca más volverás a ver a esas personas, que existen y que tienen una vida más o menos igual que la tuya, pero te está negado volver a verlas. Es la vida….








  
   Os cuelgo este vídeo en el que aparecemos Manolo Ambite y un servidor en la comida tradicional que celebra en su finca y que siempre me invita. Prácticamente es la única vez que tocamos al año.


Si os parece bien,  hoy nos quedaremos aquí.  Me voy a dar un  paseíto con mi mujer por la ciudad aprovechando el buen tiempo. Hasta pronto amigos.