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jueves, 11 de junio de 2015

PENSAMIENTOS E IMAGINACIONES


 

Desde niño siempre me gustó sentarme en las rocas del espigón del puerto de La Coruña, allí nos reuníamos en numerosas ocasiones la pandilla de siempre, y, algunas veces , nos bañábamos al anochecer. Era bonito, nos gustaba, claro que hablo de cuando teníamos 13 o 14 años. En otras ocasiones, nos sentábamos en la costa “mirando al mar” como la canción para pensar, y pensábamos largo tiempo, cada uno lo hacía en relación al tema que le gustaba. A mí por ejemplo me encantaba  mirar al horizonte e imaginarme lo que había al otro lado que no conocía,  pero sabía que estaba allí, aunque muy lejos. Siempre tuve una imaginación muy activa, muy fantástica, bueno, seguramente  como otros muchos niños.                                                                                                

Mirando al Océano Atlántico me preguntaba a qué distancia quedaría  Nueva York, entonces cerraba los ojos y me imaginaba navegando en un gran barco noche tras noche y día tras día; la duración del viaje duraría entre 12 y quince días, y, por supuesto, calculaba bastante aproximado. Me imaginaba llegando a América (como llenaba la boca al pronunciar ese continente). Al amanecer con el cielo despejado,  Nueva York me daba la bienvenida enseñándome sus rascacielos, su inmensidad. Me preguntaba que hacía yo en esa Ciudad tan enorme. Seguramente sería porque mi abuelo materno estuvo 12 años buscándose la vida en esa vasta ciudad.

Otras veces sentado en el campo pensaba a que distancia estaría  la ciudad de París, escuchaba hablar mucho de ella en mi casa, a mis padres concretamente, pues una tía mía  también  había emigrado para trabajar  y tratar de ganarse la vida mejor. Su medio de transporte había sido el tren, por  lo tanto, yo me imaginaba el recorrido estación por estación hasta llegar a la voluminosa ciudad.

Al cumplir 18 años mi tía me invitó a pasar  un mes en su casa. Bueno....me pareció que la vida y la suerte me empezaban a premiar por haber imaginado y pensado tanto. ¡¡¡Como me lo pasé!!!

El viaje lo hice en tren con mucha ilusión, pero eso sí,  había resultado demasiado agotador,  si pensamos en los trenes de la década de los sesenta.....

Que bien me movía yo solito por París, andando o en el metro, que por cierto era estupendo y se entendía muy bien, y como podéis imaginar, en un mes de estancia, la cantidad de  cosas que se pueden ver. Disfruté de lo lindo. Después de unos años volví varias veces  más.

La suerte me volvió a dar una palmadita en la espalda al  poder asistir con un grupo de danzas folclóricas en 1970 a Nueva York, para formar parte de la comitiva del  desfile de la Quinta Avenida, con  motivo del día de la Hispanidad el 12 de Octubre. Todavía se sigue celebrando, por supuesto. Mi estancia, o mejor dicho, nuestra estancia fue de una semana completita, por lo que nos dio tiempo a dar unos buenos paseítos por esa maravillosa ciudad, recuerdo que todavía estaban en construcción las Torres Gemelas. En fin, A veces nuestros pensamientos e imaginaciones que tuvimos de niños se pueden hacer en parte realidad, pero debo reconocer que no siempre es así.

Hasta pronto.

lunes, 5 de enero de 2015

LLEGO LA NOCHE....MÁGICA








Esta noche es la noche más poderosa y deseada  del año, es la noche mágica en la que los Reyes Magos de Oriente nos colman con nuestras peticiones e ilusiones. Para los niños juguetes y alguna cosilla más, y,  para los mayores, peticiones, deseos, quizá  de mucha más altura, otra cosa es que se nos conceda, porque  al final, no podemos negar que somos como niños pero grandes. 

Recuerdo que en mi niñez cuando llegaba esta noche mágica, a mi hermano y a mí nos era imposible conciliar el sueño, estábamos con el oído a todo volumen para escuchar algún ruido que pudiera proceder de los reyes, y oyéramos lo que oyéramos no abriríamos los ojos por nada del mundo; sentíamos terror que el rey se diera cuenta que no estábamos durmiendo, y por tanto, no nos dejara los regalos.

En aquella época los regalos no eran muy abundantes porque los tiempos eran difíciles para casi todas las familias, por lo que teníamos que conformarnos con bastante menos , pero la ilusión era la misma.

Sin embargo, en la niñez de mis hijos, las cosas ya habían cambiado un poco. Me refiero a las décadas de los 70 y 80 en las que las ilusiones y peticiones de los niños se podían ampliar un poquito más.

En esta noche mágica de reyes pidamos de todo corazón que los niños del mundo puedan ser felices y se les cumplan sus ilusiones. Queridos Reyes Magos de Oriente, no olvidaros de esta petición. 

Hasta pronto.

viernes, 21 de noviembre de 2014

RECUERDOS DE LA VIDA 

Recuerdo que cuando era yo un niño, un buen día que estaba jugando en la calle donde nací y crecí, escuché hablar a dos ancianos que estaban  sentados a la entrada de un portal; uno decía ¿Te enteraste que murió fulanito? A lo que el otro le contestó, sí pero, tienes que darte cuenta que  ya era muy mayor, por lo menos tenía 85 años, y a esa edad......debemos  tener el equipaje preparado para irnos cuando nos llamen a emprender el gran viaje. Los dos esbozaban una sonrrisa. Pero mi yo interior no paraba de repetir.....moriréis vosotros porque yo ni de broma, soy inmortal. Faltaría más.

Con el paso de los años te das cuenta de la cruda realidad y lo asumes, pues no queda otra, lo que no sabemos, ni hace falta,  es cuándo y cómo.

Cuántas cosas nos depara la vida!! cuantas aventuras, felicidad y tropiezos, tristeza y gozo!! Nuestro cerebro guarda en la caja de la memoria muchos recuerdos importantisimos que, prácticamente, no se olvidan jamás. 

Recordamos vivencias hermosas de la niñez, con nuestros padres que nos llenaban de cariño y comprensión, pero también cuándo nos regañaban dándonos incluso una azotaina merecida; pues quién no fue travieso de niño. Todos sabemos que los niños son los reyes de la fantasía, la imaginación y la inconsciencia.

La vida sigue su curso generacional, ahora somos nosotros los que un día fuimos niños los que pasamos a ser papás, y nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos por los siglos de los siglos. Eso espero.


Los recuerdos de la vida se irán con nosotros acompañándonos en el "gran viaje" como decían aquellos viejecitos que oí en la calle un día cuando era niño.

Os cuelgo este vídeo que es muy ilustrativo.




Hasta pronto.