Llevo días intentando
colgaros una grabación del Alalá das Mariñas que habíamos hecho mi hijo Oscar y
un servidor en casa, solamente con una gaita que ejecutaba yo, él era el
técnico. La verdad es que salió muy bien. Lo hicimos así con intención de
incluirlo en un futuro disco, pero ya no pudo ser, no por falta de patrocinador, sino porque en
aquellos años fue cuando me retiré del folclore porque todo derivó en lo que yo
no aceptaba, estoy hablando del año 1998.
Los Alalás son unos
cantos tradicionales gallegos que se interpretaban solo con la gaita y una
persona que lo cantaba, incluso, a veces, era el mismo gaitero quien tocaba y
cantaba. A mí me gustaban mucho, pues tenían unas cadencias gallegas muy
acentuadas.
Como mis intentos han sido fallidos, os cuelgo un vídeo en el que el Grupo
Milladoiro hace una introducción en el Alalà das Marinas, e intercala a
Faustino Santalíces cantándolo con la zanfona. Faustino fue el que recuperó la
zanfona casi olvidada en esta región, y, además, tenía un taller de gaitas. La grabación
es de 1949, que ya llovió, pero fijaros en las cadencias y que bien lo hacía. Era Licenciado en Derecho y
fue nombrado Secretario del Gobernador de Ourense en 1924. En fin, un gran
estudioso de nuestro folclore.
En el post anterior
decía que nos habían alojado en un Colegio Mayor. Los dormitorioseran muy grandes, cada uno constaba de cuatro
camas y cuatro taquillas o armaritos, más una mesa de trabajo con su respectiva
silla. Cada habitación estaba separada de la siguiente por unos tabiques con
ruedas, seguramente adaptado para el momento,pues éramos varios grupos en aquella planta.
Bueno. Al día
siguiente, sobre las doce de la mañana tuvimos un desfile por la ciudad. Fue
bonito y al mismo tiempo un poco alocado al sonar todas las músicas al mismo
tiempo, aunque se guardaban las distancias reglamentarias, pero también fue muy
vistoso, gruposde danzas gallegos,
bretones, irlandeses, y sus bandas de
gaitas. En fin muy bonito pero agotador.
Un día nos pusimos de
acuerdo con Milladoiro en los dormitorios para no ir al comedor a cenar. Cuando
veníamos de camino, en la provincia de Lugo, en Becerreà, hicimos una paradita
para desayunar, y paseando por sus calles vimos una tienda de jamones,entramos a mirar un poco y terminamos por
comprar entre cuatro compañeros un jamón cuyo peso sería de 7 kgr aproximadamente,
con el fin de comerlo poco a poco entre los cuatro si fuese necesario. Pero el
problema era mantener el maldito jamón todo lo más discretamente posible fuera de
los muchos ojos indiscretos que le miraban con buen apetito. Tengo que decir que
los organizadores nos daban mucho paté y pan para alimentar el cuerpo,y eso todos los días cansaba.El caso es que concertamos darnos nosotros
cuatro y Milladoiro, un atracón de jamón
y así evitar males mayores. Milladoiro
prometió 4 botellas de vino deAlvariño
que habían traído de la zona. Aprovechando la hora de la cena y que todo se
quedaba tranquilo en los dormitorios,
empezamos el festín después de conseguir un cuchillo en la cocina del comedor.
La verdad es que estaba suculento, acompañado de unas barras de pan y el vinito
nos pusimos como Pepes. Al final no fueron 4 botellas, sino 9 ¡Qué
mentirosillos! Nos habían dicho que solo tenían cuatro. Jajaja. Nos lo pasamos
en grande y dimos buena cuenta del jamón dejando el hueso totalmente al
aire….”migajas”. Cosas que pasan.
Cada día nos mandaban a
una zona de la ciudad en la que teníamos queactuar. Habíamos hecho una protesta a los organizadores por el exceso de
paté con pan que nos daban para comer y cenar, por lo que les demandamos más carne y
ensaladas, faltaría más, habían demostrado un plan de comidas totalmente cutre,
no exigíamos manjares pero queríamos comer.
Un día nos llevaron a
visitar Saint Malo. Ahí se portaron bien. El viajecito fue precioso, dimos unos
paseos por dicha ciudad que nos gustó un montón, nos llevaron a comer a un
restaurante que, aunque nos ofrecieron un menú sencillo fue suficiente, además
teníamos que pensar que éramos una expedición grandecita. A la tarde,
retornamos para Lorient.
Todas las noches se
quedaban las luces encendidas de los dormitorios, entraban y salían miembros de
los grupos,además de hacer corrillos y
hablar en alto. Era imposible conciliar el sueño, fue el viaje de todos los que
hice en mi vida que menos dormí. Además, al igual que hiciéramos nosotros y Milladoiro,
algunos miembros de grupos habían traído embutidos para comer. Los escoceses
por ejemplo, eran corpulentos y tiraban de la cuerda y con lo que les daban de
comer no les llegaba, por lo que todos los días se llevaban barras de pan y se
comían una especie de salchichón o chorizo…En fin. La víspera de marchar, nos
obsequiaron con otro viaje, esta vez a Brest. Únicamente me queda decir, que
era una hermosa ciudad, justo ese día se celebraba un mercado medieval
precioso, digno de ver.
Debo deciros que todos
habíamos dispuesto de alguna tarde noche libre, y sin apenas dormir, tomando
mucha vitamina C efervescente para tenernos en pie, salíamos a las cervecerías a
divertirnos un poco.
Pero todo llega a su
fin. Llego el día triste, el día de marchar, de volver a casa. Lo digo así
porque toda la expedición teníamos una carita triste, no sé si por el viaje de
vuelta o por el sueño adquirido, yo creo que era un poco de todo. En estos
viajes siempre se conoce a personas que luego, seguramenteno vas a ver más y eso causa tristeza.
De la vuelta poco os
puedo contar porque vine todo el camino durmiendo, únicamente abría los ojos
cuando parábamos a tomar un café o a comer algo, habían sido 10 días muy intensos.
Hola a todos. Yo
conocía un poco París pues había tenido la suerte de estar unos años antes,
pero lo contaré más adelanteen otro
post. Bueno. Lo que quiero decir es que nos facilitó un poco lo que
pretendíamos ver y a donde queríamos ir. Por supuesto tomé la iniciativa para
llevar a mis compañeros a visitar lo clásico, es decir, lo que visita casi todo
el mundo que va a dicha capital. Fuimos al Arco del Triunfo, anduvimos por los
Campos Elíseos; subimos a la Torre Eiffel, Plaza de la Concordia, Museo del
Luvre, Notre Dame, un poquito por el rio Sena viendo a los pintores; nos
acercamos hasta la Plaza del Chatelé y Sagrado Corazón. Todo caminando por lo
que fue como podréis imaginaros un día agotador pero necesario si pretendíamos
ver algo.
Una vez que llegamos al
camping, nos metimos los cinco en nuestras tiendas de campaña, cenamos un
bocadillo (no recuerdo de que era, si de jamón o mortadela….), sólo recuerdo
que no nos duró 3 minutos. Eran aproximadamente las nueve de la noche y ya no
salimos para nada de la tienda, nosacomodamos ydormimoscomo lironesde tan cansados que estábamos.
Al día siguiente nos
levantamos a las 8 de la mañana para recoger las tiendasy demás cachivaches con el fin de seguir
nuestro camino hacia Amberes. Poco a poco la gente se fue animando y cada uno
contaba su experiencia en el camping y lo que habían visto de París que ya
empezaba a quedar en el recuerdo. A mí lo que me quedó grabado en la mente fue
una escena de un compañero haciendo una tortilla española enorme que, rodeado
de los chavales del grupo, quiso dárselas de buen cocinero. No sédónde consiguió semejante sartén, pero lo que
sí sé y vi es que había echado un litro y medio de aceite de oliva y varios
kilos de patatas. La parte de los huevos fue lo mejor, pues necesitó, según su criterio, tres docenas, total nada.
Lo que sí puedo decir que clavó el tenedor en la tortilla y éste se quedó anclado
como la viga de un edificio. El ataque de risa que nos diofue tremendo, imparable diría yo. Cuando la
probamos observamos que debía tener unos diez centímetrosde grosor ¡¡¡Qué barbaridad!!!Con tres bocados nos salía la tortilla por
los ojos ¡¡¡Madre mía!!!
Comimos en un Restaurante en la
frontera y a la tarde llegamos a Bruselas, casi era noche. El conductor se vio
en dificultades para acertar con la calle en la cual estaba el Hostal donde
íbamos a pernoctar. Como anécdota contaré que el conductor nos pidió que
preguntásemos a un viandante por la calle a ver si nos facilitaba las cosas. Paró
el autobús y bajó un compañero que hablaba un poquito de francés;al primero que pasó por delante del coche le
pregunto haciendo un esfuerzo tremendo entre el idioma y gestos un poco
exagerados, a lo que el hombre respondió- Si hombre sí, giráis a la izquierda
por esa calle y luego por la segunda a la derecha….y esa es la calle. De donde
sois, de Galicia, el compañero respondió, sí, de La Coruña. “Eu son de Ourense
home” (Yo soy de Orense hombre). Entró en el autobús y nos saludó a todos.
Cuando emprendimos la marcha nos dio otro ataque de risa que nos era imposible
parar. Decíamos…..donde no se encuentre a un gallego…. Qué casualidad más
casual, un país que está lleno de belgas y el primer viandante que pasa es un
gallego. ¡¡¡Hay un gallego en la luna!!!
A la mañana siguiente y cómo último
tramo, salimos con más calma hacia Amberes, nuestro destino. Llegamos más menos
a la hora fijada por la organización. Nos recibieron con gran entusiasmo
presentándonos a varias familias que a unos nos acogerían en sus respectivas
casas y a otros los acomodaron en un Colegio.
Nos trataron a cuerpo
de rey, y entre nosotros les pusimos un nombre cariñoso a las señoras de las
casas, a la nuestra le llamamos mamá Jana, porque ella y la hija se llamaban
igual. Otros compañeros llamaban a la señora mamá tormento, porque al parecer
hablaba mucho. Y no faltaron otros que a la señora le habían puesto mamá
verdura, porque al parecer, les daba siempre verdura de comer. Jajajajaja, nos
dolían las muelas de reírnos.
Vestidos con los trajes
gallegos fuimos a la concentración de todos los grupos folclóricos
participantes en el festival. A unos nos mandaron desfilar tocando y bailando
por unas avenidas, y a otros lo mismo pero por otras calles. Por la noche
actuábamos en distintas plazas no más de cuatro grupos. Así tuvimos cuatro días
de desfiles y actuaciones nocturnas. Reconozco que hubo muy buena camaradería
por parte de todos los grupos, además de haber conocido unas cuantas personas
extraordinarias, lo que casi siempre ocurre en este tipo de certámenes.
Don Luís Cagiao era el
jefe de la expedición, un hombre delgado y no muy alto, tenía una personalidad
envidiable, en varias ocasiones tuvo que llamar al orden a varios componentes
del grupo, sin levantar la voz y con una educación extrema, doblegaba a los
muchachos que eran un poco indisciplinados.
Pues no quedaba otra
que emprender el camino de vuelta a casa, generalmente, los caminos de vuelta
son un poco tristes, pues se suele venir con los recuerdos muy recientes, y
cuando se acaba la fiesta…..pues ya se sabe.
Os cuelgo estos dos videos
para que conozcáis un poco el festival. Haciendo constar que cada año se celebra en un país distinto.